26 de mayo de 2019

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Causas principales de accidentes y enfermedades laborales

Los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales causan muerte a lo largo del proceso de avance de la enfermedad, o debido a enfermedades intercurrentes que agravan la enfermedad profesional.

En el caso del accidente de trabajo donde se produce muerte, podemos establecer una serie de causas que lo provocan. Dentro de los factores concurrentes, el error puede dar lugar a que se produzcan acontecimientos mortales. 2/3 partes de las causas de un accidente se produce por error humano.

El nivel de conocimiento en prevención reduce el riesgo de que se produzcan accidentes, pues el error representa un fallo en el funcionamiento de la información en prevención de riesgos laborales, lo que da lugar a una mala ejecución del proceso del trabajo. Se producen en el cuerpo humano una serie de sensores que hacen actuar al trabajador de forma  peligrosa, ya que no se posee el conocimiento adecuado.

La gestión del conocimiento basado en el entrenamiento de las destrezas hace que el nivel de riesgos y muertes se reduzcan (por ejemplo, un transportista puede estar conduciendo y hablando en manos libres a la vez, manteniendo la concentración). Una nota a tener en cuenta es la concurrencia del dolo o imprudencia temeraria que son aquellos accidentes provocados por cualquier personal de la empresa y que son intencionados.

Como ejemplo, el árbol de causas podría ser el siguiente:

Tras el error se produce un o una serie de acontecimientos que hacen que se produzca el accidente. Ejemplo: Una persona utiliza zapatos resbaladizos: ERROR HUMANO (comportamiento).

El suelo del lugar de trabajo está mojado: FALTA DE SEGURIDAD INDUSTRIAL (ambiental).

Esa persona tenía lesiones en la espalda y los zapatos no eran adecuados: es un AGRAVANTE (pudiendo ser fallo médico por no informar o por parte de los responsables en prevención).

Este simple error da lugar a diversas muertes.

Un total de 555 trabajadores fallecieron en accidente laboral el año pasado, 161 personas menos que en 2011 (Ministerio de Empleo y Seguridad Social recogidos por Europa Press). De estos fallecimientos, un total de 444 se produjeron durante la jornada de trabajo, mientras que los 111 restantes fueron in-itínere (los que se producen en el trayecto de casa al trabajo y viceversa).

Por sectores, en servicios fallecieron 208 trabajadores durante 2012, en la industria se produjeron 105 accidentes mortales, en la construcción murieron 71 trabajadores, y en la agricultura perdieron la vida 60 personas, un 1,7% más que en 2011. Infartos, derrames cerebrales y otras patologías no traumáticas causaron la muerte de 171 trabajadores en 2012, un 19,3% menos que en 2011, mientras que los accidentes de tráfico fueron responsables de 78 fallecimientos, con un descenso del 15,2% respecto al año anterior.

Por aplastamientos, amputaciones o atrapamientos fallecieron 56 trabajadores, los mismos que murieron tras chocarse o golpearse contra objetos inmóviles, mientras que por colisiones contra objetos en movimiento perdieron la vida 32 trabajadores. Caen los accidentes con baja, lo cual nos hace preguntarnos si el trabajador es apto de trabajar tras ciertos accidentes (en ocasiones se produce el alta voluntaria por miedo a perder el empleo).

Total fallecimientos:

En España, en el 2012 hubo 1.158.206 accidentes laborales, de los que 462.600 fueron con baja y casi 700.000 sin baja.  555 trabajadores fallecieron, lo que supone 1,5 muertos cada día, según datos hechos públicos por UGT.

El 49% de los accidentes laborales se producen en los tres primeros meses de contrato de los trabajadores como consecuencia de la reducción de medios, formación y recursos en prevención de riesgos laborales.

Se puede deducir que la crisis económica es responsable de muchos accidentes y enfermedades profesionales por el descenso de la inversión en formación.

En el caso de los siniestros «in itínere» se registraron 60.107 accidentes de carácter leve y 998 de gravedad. Por sectores, servicios registró el mayor número de accidentes con baja en jornada de trabajo, al aglutinar 236.860 siniestros seguido de la industria, con 88.951 accidentes  la construcción, con 48.943 accidentes, y el sector agrario, que registró 26.090 siniestros.

Año 2011 VS año 2012:

En 2012 se registraron 462.600 accidentes laborales con baja, lo que supone un descenso del 20,5% respecto al 2011, cuando hubo 581.150 accidentes. Del conjunto de siniestros, 400.844 accidentes se produjeron en el lugar de trabajo y 61.216 fueron siniestros «in itínere». Los primeros descendieron un 21,8% respecto a 2011, mientras que los segundos bajaron un 10,7%. Los accidentes leves con baja en el puesto de trabajo sumaron 396.775 el año pasado, un 21,8% menos, y los graves alcanzaron los 3.625, un 17,5% menos que en 2011.

Los accidentes también pueden dar lugar a las enfermedades profesionales. Se trata de la reducción de la salud de un trabajador debido a las condiciones particulares del trabajo.

Las enfermedades en el trabajo son causadas de manera general por:

Exposición a agentes químicos: enfermedades causadas por agentes químicos. Estos pueden estar constituidos por materia inerte y estar presentes en el aire bajo diversas formas: polvo, gas, vapor, humo, etc. No todas las vías de entrada de agentes químicos en el cuerpo son iguales en cuanto a peligrosidad. La más peligrosa es la vía parenteral, seguida de la vía inhaladora, ya que el tóxico absorbido pasa directamente a la sangre. Los efectos producidos por los contaminantes químicos son muy variados y pueden ir desde una simple irritación local hasta el cáncer.

Exposición a agentes físicos: enfermedades causadas por agentes físicos constituidos por las diversas formas en que se manifiesta la energía como ruido, vibraciones, radiaciones, etc.

Exposición al ruido: La exposición reiterada al ruido produce alteraciones de la salud de los trabajadores.

Estos efectos sobre la salud pueden ser de dos tipos:

– Efectos auditivos.

– Efectos no auditivos.

La exposición prolongada al ruido puede producir un descenso de la capacidad auditiva, es decir, sordera. La sordera profesional es un proceso de pérdida progresiva de audición, y se caracteriza porque se produce por igual en los dos oídos. La sordera profesional es el resultado de la exposición a niveles de ruido durante mucho tiempo, por ejemplo, años de vida laboral.

Los efectos no auditivos pueden ser muy variados. Desde la alteración de la respiración, el aumento de la tensión arterial, aumento de la posibilidad de padecer úlceras de estómago, hasta alteraciones nerviosas, como alteraciones del sueño, irritación, cansancio, inquietud, etc.

Vibraciones: los efectos de las vibraciones pueden ir desde los mareos o vómitos, producidos por vehículos en movimiento, hasta alteraciones en la columna, dolores en la zona dorsolumbar, alteraciones de la sensibilidad de los dedos y manos, aumento de las alteraciones digestivas, etc.

Las radiaciones son también muy peligrosas. Existen dos tipos: ionizantes y no ionizantes.

Las radiaciones ionizantes presentan una elevada energía y son capaces de interaccionar con el organismo humano y alterar las células, originando partículas cargadas eléctricamente, es decir, iones.Una de las consecuencias de estas alteraciones puede ser el desarrollo de tumores y cáncer.

Las radiaciones no ionizantes son, habitualmente, más frecuentes que las ionizantes en el lugar de trabajo. Contienen menos energía que las ionizantes, lo que les hace menos peligrosas. La exposición a radiaciones no ionizantes puede producir alteraciones de la piel, como enrojecimientos, irritaciones, etc., quemaduras, y efectos más graves sobre los ojos, como pérdida de visión momentánea, conjuntivitis, etc.

La exposición a temperaturas extremas (altas y bajas). La exposición prolongada al calor y viceversa, da lugar a una serie de patologías como la pérdida de destreza manual y otras enfermedades como la hipotermia (que puede causar la muerte) y pérdida de destreza manual.

Exposición a agentes biológicos: enfermedades causadas por agentes biológicos, constituidos por seres vivos, virus, bacterias, hongos, etc. Los contaminantes biológicos se agrupan en cinco grandes grupos:

“¢ Virus: son formas elementales de vida que necesitan estar dentro de otro ser vivo para reproducirse y sobrevivir. Algunos de los virus que pueden estar en el lugar de trabajo son los que producen la hepatitis, o el virus de la rabia, o los de la gripe.

“¢ Bacterias: tienen mayor complejidad que los virus y un mayor tamaño. Algunas bacterias que pueden producir alteraciones por su presencia en el lugar de trabajo son las causantes del tétanos o de la tuberculosis.

“¢ Protozoos: son organismos animales unicelulares y microscópicos, que pueden parasitar al hombre, causándole enfermedades, como por ejemplo, la toxoplasmosis.

“¢Hongos: son organismos vegetales microscópicos que pueden parasitar al hombre, originando enfermedades como la candidiasis, que afecta a piel y mucosas.

“¢ Parásitos: son animales de tamaño variable y que pueden penetrar en el organismo con el fin de parasitarlo, procedentes de otros animales o del medio. Pueden alojarse en los órganos internos, como intestino, pulmones, produciendo alteraciones de la salud.

Exposición a otras circunstancias: cualquier enfermedad no contemplada en los apartados anteriores. Un ejemplo sería las enfermedades mentales. Dada la complejidad del estudio de las enfermedades mentales producidas por el trabajo, dedicaremos un post más adelante a ello.

Fuente: alsurnoticias.com

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