20 de septiembre de 2019

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De San Martín a Cristina

“Las cosas que hay que escuchar por llevar las orejas puestas”, decía Quino en boca de alguno de los integrantes de la tira Mafalda, una reflexión que bien se podría resoplar en cada utilización de la Cadena Nacional (de la Buena Onda) que encabeza la Presidenta de todos y todas.

Entre los dislates del último abuso de micrófono público, me llamaron la atención dos lapsus que se concatenan.

En el primero, Cristina (que es Kirchner) bromeó con que le iba a pedir la renuncia al titular de YPF, Miguel Galuccio, si insistía en hacer cumplir el reglamento que obliga a todas las personas que ingresan a una refinería a vestir casco e indumentaria de seguridad.

Claro, la señora no estaba dispuesta a afear su atuendo ante las cámaras para cumplir medidas de seguridad que todos deben cumplir… menos ella.

En idéntica situación, San Martín hizo todo lo contrario. Cuenta la historia que un soldado le impidió el ingreso al polvorín porque el general mayor de la Patria tenía espuelas puestas que ““con alguna chispa podían desatar un improbable incendio”“. Cuando San Martín le dijo que él era el jefe y podía pasar por sobre esa regla, el soldado empuñó el sable y le reiteró que no podía pasar.

Horas más tarde, tras la reflexión de rigor, Don José felicitó al disciplinado soldado que hizo cumplir la regla aun ante la autoridad máxima del lugar.

Claro, dirá usted, lector: ¡¿a quién se le ocurre comparar a los héroes de la Independencia con nuestra actual presidenta?! ¿A quién…?

¡A ella misma!

El segundo punto del lapsus “¨”“que se une al primero”“ llegó párrafos más tarde, cuando la viuda y heredera del millonario Néstor Kirchner (por cierto, una persona que siempre vivió de su oficio de político, excepto durante la dictadura militar) llegó al paroxismo en las comparaciones: “Cuando nos dicen por qué no lo hicieron antes (a la expropiación de YPF)… porque antes no estaba dada la relación de fuerzas de este gobierno para poder hacerlo… es como si le preguntáramos a Belgrano o Monteagudo por qué lo hicieron el 25 de mayo de 1810, che…, y no lo hicieron el 20 de junio de 1805… (aplausos y sigue)… porque seguramente estaban haciendo alguna otra cosa para salvar a la Patria y para trabajar por sus compatriotas… (más aplausos y vítores)”.

!Ay, Patria mía…!, las cosas que hay que escuchar por llevar la orejas puestas y tener prendida la cadena nacional.

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