16 de octubre de 2019

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La responsabilidad social empresaria no le da un gran lugar a los chicos

La responsabilidad social empresaria (RSE) avanza en la Argentina, aunque con una pata floja: las acciones relacionadas con los derechos de los niños siguen relegadas en la agenda de las corporaciones.

Basta echar un vistazo al estudio realizado por “Empresas por la infancia” (ExI), una iniciativa conjunta de la Fundación Arcor, Unicef y Save the Children, dedicada a la defensa y promoción de los derechos del niño. El cuestionario que respondieron 464 empresas presentes en el país (en su mayoría, de servicios) reveló que la mayoría (41%) destina a acciones de este tipo menos de $ 10.000 al año, o no alcanzan, siquiera, a precisar su volumen. Otro 27% dijo invertir entre $ 10.000 y 50.000 en ese plazo, y sólo unos pocos contestaron haber aportado sumas mayores.

Los resultados del estudio desarrollado por el Centro de Investigaciones por Encuesta de la Universidad Tecnológica Nacional, marcaron una diferencia en relación con el precedente, llevado a cabo en 2006. En aquel año, el escaso desarrollo de la RSE se interpuso como limitante en la investigación. Las cosas cambiaron en el presente: gran parte de las compañías cuenta con fundaciones o iniciativas sociales. Pero, según destaca el informe de ExI, las empresas aún muestran “un reducido grado de sensibilización con respecto a los derechos de la infancia, y escasas políticas, programas o acciones para promoverlos y protegerlos”. En conclusión, define, hay “un bajo interés de las empresas argentinas en la RSE-I (responsabilidad social empresaria orientada a la infancia)”.

La afirmación anterior se sostiene en el estudio con diferentes dimensiones y cifras porcentuales. Una de las variables abordadas como condicionante directo de los derechos de los niños es la informalidad laboral que puedan sufrir sus padres en trabajos considerados “precarios”. “La justificación radica en que sólo a través de un empleo formal se garantizan las licencias por maternidad, el horario reducido por lactancia para madres hasta el año de nacimiento del hijo, el seguro en caso de accidentes de trabajo, entre otras cuestiones relevantes”, indica el estudio, según el cual el 41,5% de las firmas incluidas en la encuesta poseen recursos humanos no asalariados. Y lo que es curioso, la existencia de un área de RSE en las compañías, un avance destacado, “no parece incidir en los estándares respecto de las relaciones laborales internas”. Muchas de las empresas, por caso, desatienden la extensión legal de las licencias por maternidad de 90 días. Lo mismo ocurre con la lactancia: casi un 50% hace caso omiso de la hora que corresponde otorgar a diario, hasta que el bebé cumpla un año.

Otro punto importante relacionado con la responsabilidad en las compañías es el trabajo infantil, un amparo de la ley para resguardar a menores de 16 años. Del procesamiento de las respuestas se desprende que “sólo 44,8% de las empresas considera posible respetar la normativa sobre trabajo infantil en su actividad, mientras que el 33% desconoce las normativas vigentes en el país”.

En este mismo apartado, la relación de las empresas con sus proveedores toma de especial relevancia. “Se destaca un elevado desconocimiento sobre lo que sucede en sus organizaciones y su cadena de valor, en cuestiones que afectan directamente el cumplimiento de los derechos del niño, así como sobre la existencia de normativas específicas vinculadas a la infancia”, se escribe en el reporte de Arcor, Unicef y Save the Children. En porcentajes, sólo 40% de las firmas participantes dijeron saber si sus proveedores respetan la legislación sobre trabajo infantil. También existe desconocimiento respecto de las prácticas relacionadas con la preservación del medio ambiente. En ambos casos, la ignorancia de los procedimientos implica “complicidad”, según denuncian los expertos en infancia.

Un desdén similar se percibe en la comunicación y marketing de las empresas hacia los niños. La falta de políticas de protección, destaca ExI, revela una irresponsabilidad al poner en riesgo la integridad física y mental de los menores.

Fuente: lanacion.com

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