20 de septiembre de 2019

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Europa: Cada cinco segundos un trabajador sufre un accidente laboral

Nació en Polonia y en los años ochenta trabajó como minero en la República Checa. Viktor Kempa vio de cerca en la mina todo tipo de irregularidades en el ámbito de la seguridad y la salud laboral, que asegura se siguen produciendo hoy en día en muchas empresas. Como investigador del Instituto de Estudios Sindicales, dependiente de la CES, llama a los sindicatos a tejer “una estrategia común” que obligue a empresarios y gobiernos a invertir más en la prevención de accidentes.

La tesis de los sindicatos es que la crisis ha hecho aumentar la precariedad y la siniestralidad laboral. ¿De quién es la responsabilidad?

La posición de la CES es muy clara. Todos los elementos de precariedad y de fragmentación del mercado laboral traen consecuencias negativas para los trabajadores. Reclamamos empleos dignos en base a acuerdos colectivos que permitan un mayor control de todas las situaciones de trabajo. Por eso creemos que el diálogo social es fundamental para apostar por la calidad del empleo, no solo por la cantidad. La CES está en la mesa con los agentes sociales europeos, incluidos los representantes de los empresarios y la Comisión Europea, porque pensamos que sentándonos a una mesa podemos conseguir mejores condiciones de trabajo.

¿En qué países hay más accidentes?

La seguridad laboral está directamente conectada a la situación económica, por tanto en los países en los que la crisis es mayor lo primero que se ve afectado es el gasto en seguridad. En los países bálticos hay muchísimo desempleo, por lo que la gente acepta trabajar en muy malas condiciones. En países del sur de Europa como España, Portugal o Grecia, con una crisis fortísima, la seguridad laboral también se resiente. Aunque también influye la historia y el desarrollo social de un país, y ahí es determinante la existencia o no del diálogo social.

En España el diálogo social ha tenido recorrido hasta hace poco. ¿Ha servido para reducir los accidentes?

El éxito del diálogo social siempre depende de qué país se trate, de la situación política y de cómo se tomen los líderes políticos la seguridad en el trabajo. El diálogo social es importante, de hecho forma parte de los tratados de la Unión Europea, pero luego es fundamental cómo se articula en cada país.

Por tanto en los países que económicamente están mejor los índices de siniestralidad son más bajos.

Es difícil hacer una comparación porque se dan respuestas diferentes a nivel nacional. Sí es verdad que los países nórdicos están muy avanzados en la prevención de accidentes de trabajo comparados con los países del este y los países bálticos. De media cada año hay en los países europeos una disminución del gasto destinado a seguridad y salud laboral de entre el 3 y 5% del PIB, incluyendo el gasto en protección social, como las bajas por enfermedad. Cada año se destina menos dinero y eso tiene sus consecuencias.

La política de ahorro, ¿se traslada también a las empresas?

Desde luego los esfuerzos en prevención no son suficientes. Cada año hay 7 millones de accidentes que significan al menos tres días de baja, y las patronales quieren evitar estas ausencias. Lógicamente su estrategia es diferente a la de los sindicatos. Nosotros queremos que se dediquen más recursos a seguridad y las multinacionales quieren ahorrar. Según Eurostat, en la Unión Europea cada cinco segundos hay un accidente que supone por lo menos tres días de baja, y cada tres minutos y medio se produce un accidente mortal o una enfermedad derivada del trabajo que acaba suponiendo la muerte.

¿Cómo evoluciona esa estadística?

Los accidentes aumentan, a pesar de que los datos se cruzan con el factor de la crisis económica, que está reduciendo el número de trabajadores en muchos países. No solo aumentan los accidentes tradicionales, sino también aparecen nuevas enfermedades como los males derivados del estrés. También aumenta el acoso laboral, que ha llevado a suicidios como los ocurridos en France Telecom.

Además de las que menciona, ¿cuáles serán las enfermedades laborales del futuro?

Sobre todo las lesiones musculoesqueléticas, los riesgos psicosociales y las lesiones derivadas del uso de productos químicos. Hay sustancias de las que aún no conocemos los riesgos, como pasó con el amianto.

¿Cómo está la legislación europea? ¿Diría que es suficiente?

Desde la Unión Europea hay intentos de simplificar la legislación para que las pequeñas y medianas empresas queden exentas de la evaluación de riesgos. Es muy difícil llegar a las empresas de menos de cinco empleados porque no hay representación sindical. Por otro lado hay un problema de falta de legislación. La normativa europea establece un nivel mínimo de criterios que se deben cumplir y luego el problema es que la legislación europea, ya de por sí muy básica, no siempre se traslada a cada uno de los países.

¿Sale rentable a la empresa incumplir las medidas de seguridad?

En general los empresarios quieren ahorrar costes, aunque, claro, no todos son iguales. De hecho a nivel institucional se suelen organizar concursos y eventos en los que los empresarios presumen de buenas prácticas, que no siempre son reales. Por ejemplo France Telecom se ha presentado como buen empresario, y mira todo lo que está pasando. Otro ejemplo típico es Arcelor Mittal, que celebra el día de la seguridad laboral y luego no respetan las normas.

¿Qué papel deben jugar los sindicatos?

Los sindicatos ahora luchan mucho para mejorar los salarios y para mantener los puestos de trabajo, están centrados en eso y han bajado la atención hacia la seguridad. Históricamente los trabajadores se han organizado en sindicatos para luchar por sus condiciones de trabajo, incluyendo los salarios, pero también por mejorar su seguridad.

¿Entonces los sindicatos deben aplicarse más en este ámbito?

Jornadas como las que organiza ELA estos días sirven para intercambiar experiencias entre sindicatos y para tratar de crear unas pautas comunes para obligar a los gobiernos que nos imponen la austeridad a dedicar más recursos a la seguridad laboral. Queremos una estrategia sindical a nivel europeo que nos sirva para contrarrestar los recortes en este área. Próximamente vamos a presentar a la CES, que reúne a más de 60 sindicatos, una estrategia de actuación para los próximos siete años.

¿Hay menos accidentes en los países donde los sindicatos son más fuertes?

Es difícil medir una relación así, pero hay estudios que demuestran que sí. La Universidad de Cardiff acaba de completar un estudio cuya conclusión es precisamente que en los países con más afiliación sindical hay menos riesgos laborales.

Fuente: www.deia.com

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