21 de julio de 2018

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Balance positivo de los cambios al Sistema de Riesgos de Trabajo

Los cambios realizados al sistema de riesgos del trabajo durante el 2017 y lo que va de este año ya empiezan a dar sus frutos. Los empiezan a sentir y vivir los trabajadores que cuando van a una comisión médica cerca de su hogar y pueden resolver las contingencias vinculadas o un accidente o una enfermedad laboral en menos de 90 días, cuando antes tenían que esperar hasta seis años para cobrar una indemnización y recibir una tratamiento justo. Lo siente cada empresario cuando las alícuotas para la cobertura de sus empleados bajan desde la entrada en vigencia de la ley casi un 15%, y esa reducción, se traduce en un ahorro para las empresas de $ 6500 millones, que no sólo incita a la inversión, sino que mejora la calidad prestacional, tanto dineraria como médica, que reciben sus empleados.

Como nunca antes, pusimos límites para garantizar un sistema ordenado, previsible y con certezas. Y lo hicimos planteando reglas claras, construyendo consensos. Uno de los resultados de este proceso fue la sanción de la Ley Complementaria sobre Riesgos del Trabajo N´ 27.348, que tuvo como principal objetivo mejorar las prestaciones para el trabajador que se accidenta o enferma y reducir los costos laborales innecesarios, bajar la litigiosidad y desalentar la industria del juicio.

Desde la sanción de la Ley y entrada en vigencia en las provincias que acompañaron con la adhesión a la ley, los resultados son alentadores: la litigiosidad se redujo casi un 16% en el cuarto trimestre del 2017 a nivel país y en provincias con los mayores volúmenes de actuaciones judiciales se registraron los mayores retrocesos: en CABA un descenso del 63%, en el caso de Córdoba de un 84%, y en Mendoza un 49%, según datos de febrero de 2018.

Nueve de cada 10 trabajadores que llevan su caso a una comisión médica, logran un acuerdo en un promedio de 25 días. Esto se debió a una estrategia de descentralización de las comisiones médicas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. Ahora, ya hay 50 comisiones médicas distribuidas en todo el país para atender a los trabajadores.

Al inicio de la gestión eran 35 y una sola tenía ubicación en el conurbano de la provincia de Buenos Aires, donde se concentra el 70% de los las demandas de esa provincia. Para fines del 2018, prevemos tener 88 comisiones médicas en funcionamiento en todo el país. Esto garantizará que el 90% de los trabajadores que sufran un accidente o una enfermedad laboral, puedan atenderse en una sede médica a menos de 50 kilómetros del lugar donde viven o trabajan.

No solo queremos bajar la litigiosidad, queremos que nunca más vuelva a ser un instrumento que beneficie a unos pocos, en detrimento de los trabajadores y de las empresas. Por eso, propiciamos la adhesión de las provincias a la ley. Hoy 11 gobiernos provinciales han respaldado estos cambiosy otros 4 están en vías de hacerlo. Cuatro de ellos que ya adhirieron provincia de Buenos Aires, CABA, Córdoba y Mendoza y concentran el 80% de los trámites y el 81% de la litigiosidad de país. Esperamos que pronto lo haga Santa Fe, que concentra poco más del 10% de la judicialidad del sistema y las demás provincias que restan. Es la primera vez que una ley de estas características logra este consenso.

Los cambios también produjeron una rebaja en la alícuota que cobran las aseguradoras al sistema. Al inicio de la gestión, en enero de 2016, el monto de las alícuotas representaba el 3,52% de la masa salarial total. Tras la sanción de la norma, ese porcentaje se redujo a 3,04 en febrero de 2018. Esto implica un descenso del 13,6% total en este concepto, lo que conlleva para los empleadores un ahorro estimado de 6500 millones de pesos. Todas las reformas normativas, sean vía ley o vía decreto, del 2000 en adelante habían tenido un impacto negativo sobre el costo del seguro, con incrementos en las alícuotas que en algún caso llegó a más del 50%. Este es el primer cambio normativo con una clara tendencia a la baja.

Resuelta esta urgencia, es el momento de avanzar sobre lo importante: la prevención, que hace a la calidad de vida y de la salud de los trabajadores. Debemos tomar el compromiso entre todos para crear condiciones seguras y saludables para el empleo de este nuevo siglo.

Después de nueve meses y convocado por el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, el Comité Consultivo Permanente formado por representantes de los trabajadores, empresarios, gobierno, ARTs y con el acompañamiento activo de la OIT culminó la redacción de un anteproyecto de ley de prevención que en breve será enviado al Congreso Nacional para su debate.

Es un proyecto concebido a partir del diálogo y el consenso entre todos los actores del sistema. Está enfocado en ayudar a reducir la siniestralidad laboral, pero también en cuidar el empleo argentino y a generar más y mejores empleos de calidad.

La nueva ley de Prevención y Protección Laboral reemplazará a la actual norma sobre seguridad e higiene en el trabajo, que rige sin cambios desde 1972. Contempla directrices emanadas de los instrumentos internacionales suscriptos por la Argentina y la normativa internacional vinculada con la seguridad y la salud en el trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En ella se destaca la obligatoriedad de crear servicios de salud e higiene en cada lugar de trabajo y la posibilidad de definir, en el marco de las negociaciones colectivas de cada actividad, las condiciones necesarias para evitar accidentes y enfermedades laborales y para asegurar ambientes de trabajos seguros y saludables.

Es un debate que se viene postergando hace más de 35 años y que como sociedad nos debemos, por eso vemos con agrado que el Congreso lo incluya en su agenda de trabajo. De aprobarse, otorgaría el marco normativo necesario para resguardar de manera más eficiente el valor más preciado: la vida del que trabaja.

Y además dotar de estabilidad y certidumbre al sistema de riesgos del trabajo. Y eso se logra cuando un trabajador que se accidenta o se enferma tenga la convicción que va a ser atendido, tratado, rehabilitado y reincorporado a su trabajo. Y, en paralelo, que el empleador al cual uno de sus trabajadores se lastima, sepa que éste va a tener una cobertura oportuna y de calidad, y él, la certeza que ni la vida de su trabajador ni la vida de su empresa se vea en peligro.

Fuente: cronista.com

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