17 de enero de 2019

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En el país, tres de cada cuatro personas con discapacidad no tienen empleo

En Argentina, 13% de la población tiene alguna discapacidad; es decir, poco más de cinco millones de personas, según datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas del Indec (2010). Dentro de este grupo, sólo un cuarto se desempeña en algún puesto laboral.

En muchos casos, no buscan empleo por temor al rechazo, pero -en otros- se debe a la falta de oportunidades.

Por ser una de las poblaciones vulnerables más numerosa, “resulta imperiosa la necesidad de seguir avanzando en nuevas iniciativas que permitan visibilizar los números que arrojan las estadísticas”, destaca el área de Diversidad e Inclusión Laboral del Servicio de Empleo AMIA, que este año logró cubrir 14 vacantes en distintas empresas privadas. “Con el tiempo va creciendo la cultura de la inclusión, las empresas van comprendiendo que integrar es potenciar”, agregó.

De todas formas las empresas continúan reacias a este cambio, en su mayoría por falta de información, por no saber cómo adaptar físicamente la oficina, y por los estereotipos que aún marcan que una persona con discapacidad suele ser irresponsable, poco profesional y que no logrará cumplir con su tarea.

Según un informe de Adecco Argentina del año pasado, sólo cuatro de cada 10 empresas argentinas cuentan con programas de inclusión para personas con discapacidad.

“Al incorporar a una persona con discapacidad, los beneficios van más allá de la cuestión impositiva, ya que al contratar a un empleado con Certificado Único de Discapacidad (CUD) en la Argentina y, al aplicar todos los beneficios impositivos vigentes, el costo laboral para la empresa es cero”, señaló Servicio de Empleo AMIA en un anticipo al Día Internacional de las Personas con Discapacidad que se conmemora el 3 de diciembre.

“Por otro lado -agregó- tienen una valoración positiva. La experiencia indica que son trabajadores leales y estables, con baja tasa de rotación, ausentismo y accidentabilidad. Además, promueve sentimientos de orgullo en el equipo, mejora el clima organizacional e incluso aumenta la productividad general.
La actitud de las personas con discapacidad fomenta el esfuerzo, la solidaridad, el trabajo en equipo, y ayuda a derribar estereotipos”.

Fuente: comercioyjusticia.info

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