17 de junio de 2019

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Cómo es la salud de los petroleros en los pozos de perforación

Además de los exigentes diagramas de tareas, los trabajadores del rubro de los hidrocarburos que hacen labores de campo deben afrontar otro tipo de demandas físicas que, en muchos casos, impactan de manera negativa en su salud. Aunque las afecciones varían según el puesto, la mayoría sufre lesiones osteoartromusculares y riesgos de intoxicación por la exposición a hidrocarburos aromáticos.

Susana Coria, médica especialista en medicina del trabajo de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), explicó que la principal enfermedad profesional en el sector de hidrocarburos surge por la manipulación excesiva o incorrecta de herramientas pesadas, o incluso de los esfuerzos repetitivos, que derivan en dolores de espalda, lesiones de muñeca o codos y hasta hernias inguinales o lumbares. Las mismas afecciones se producen, en algunos casos, para los operarios que sufren vibraciones de cuerpo entero al subir a encender las torres.

Para los recorredores, que analizan las sustancias o limpian los tanques de depósito, el principal riesgo se da por intoxicación al estar expuestos a sulfhídricos que pueden llegar a provocar la muerte en los casos más extremos.

Otro de los riesgos para la salud está basado en la sobrecarga de trabajo, ya que muchos operarios realizan turnos de 12 horas y en diagramas de 14 días por 7 de descanso. Al agotamiento psicofísico que los hace más propensos a sufrir accidentes, se suma también el trastorno de sueño que se produce para los que hacen horario nocturno. “Por una cuestión hormonal, es necesario dormir de noche para tener un ritmo circadiano óptimo”, detalló la profesional.

En menor medida, también se suma un riesgo biológico, que se genera cuando los trabajadores descansan en los campamentos sin los uniformes de protección y pueden sufrir picaduras de animales ponzoñosos como serpientes y arañas.

Si bien los trabajadores de boca de pozo están expuestos a temperaturas bajo cero durante el invierno, Coria aclaró que la aplicación de vacunas antigripales y la protección de los uniformes reduce notablemente la frecuencia de las enfermedades respiratorias. “Tienen más riesgo de sufrir un golpe de calor o de deshidratarse en verano”, aclaró.

Aunque no se relacionan de forma tan directa con las tareas, las enfermedades cardiovasculares son otra problemática que afecta a los petroleros. Según detalló Coria, la mayoría incrementa su peso un 20% o 30% en los primeros cinco años de actividad. “Muchos tienen sobrepeso, que es un factor de riesgo para trabajar en altura y puede provocar hipertensión o diabetes”, aseguró.

Coria señaló que, con el paso de los años, se ha tomado más conciencia sobre las normas de seguridad en la vida laboral. Sin embargo, insistió en que se reflexione sobre la importancia del autocuidado, para generar hábitos saludables al borde de los pozos que permitan sobrellevar el desarraigo y los riesgos que se viven en la actividad.

El desarraigo y la convivencia en el lugar de trabajo

Susana Coria, médica especialista en medicina del trabajo de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), explicó que son muchos los que se someten a exigentes diagramas de trabajo con el objetivo de tener mejores condiciones económicas, pero no logran adaptarse al desarraigo que implica estar lejos de su familia y otros seres queridos.

“No poder compartir fiestas, un cumpleaños o enfermedades sí los afecta psicológicamente. Durante la vida laboral suceden hechos cotidianos en los que no están presentes y eso complica su autoestima y sus relaciones con parejas e hijos”, remarcó la médica, y aclaró que es necesario pensar estrategias para mejorar la convivencia durante al menos 15 días con personas de diferentes edades, hábitos y culturas para evitar malas relaciones interpersonales en el ámbito laboral.

Las licencias por lesiones y el problema de las drogas

Si bien son muchos los riesgos a los que están expuestos los trabajadores, la experiencia de la médica Susana Coria en distintas empresas petroleras demuestra que el nivel de ausentismo por motivos de salud es bajo. “Son pocas personas las que piden licencia, pero cuando la piden, suele ser por lesiones osteoartromusculares, que demandan entre 60 y 90 días de recuperación”, detalló la especialista.

Por otro lado, mencionó que las empresas suelen hacer controles periódicos de sus trabajadores y aplicar vacunas antigripales para evitar problemas respiratorios. A su vez, se efectúan controles sorpresivos para detectar algún posible consumo de drogas, tanto legales como ilegales. “Se hacen controles de alcohol y, si bien el tabaco no se controla, se solicita no fumar en el ambiente de trabajo”, señaló Coria.

Aunque aclaró que no hay estadísticas fehacientes del consumo de sustancias ilegales, aclaró que no son demasiados los casos que dan positivo. En su opinión, el consumo de este tipo de drogas refleja el nivel de ingesta que se da en el resto de la sociedad, pero no se agrava en el rubro petrolero.

Por su parte, el director del hospital de Añelo, Nicolás Ochoa, aclaró que las principales atenciones que prestan a los trabajadores del sector se dan por los accidentes viales que se producen de manera frecuente en las rutas transitadas de la localidad, así como por problemáticas referidas al consumo de drogas, que pueden ser intoxicaciones o problemas sociales derivados de la adicción.

Fuente: lmneuquen.com

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