22 de agosto de 2019

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Los problemas de trabajar con ruido

Ruido trabajo

Todos nos enfrentamos a ruidos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Empezamos el día con un despertador que genera más de 80 decibelios. Después en la calle nos enfrentamos al ruido de los coches y motos, pitidos, gritos, etc; que en general suben a niveles de más de 90 decibelios.

El ruido es uno de los contaminantes más invasivos. Una exposición prolongada sin la protección adecuada puede llevar a provocar trauma acústico, una lesión en el oído interno.

El umbral de audición se sitúa por debajo de los 90 decibelios; a partir de ese nivel se encuentra el umbral tóxico y más de 120 decibelios puede causar daños en el sistema coclear.

La exposición a ruidos superiores a los 85-90 decibelios durante varias horas al día puede provocar daños irreversibles en los oídos.

De hecho, exponerse durante más de un minuto a más de 110 decibelios puede llevar a una pérdida de audición permanente.

A 100 decibelios, los profesionales recomiendan no exponerse sin protección durante más de 15 minutos.

En el entorno laboral, un empleado de un aeropuerto soporta más de 120 decibelios cuando despegan los aviones y un trabajador que utiliza un martillo neumático se expone a 130 decibelios.

Obreros industriales, mecánicos de taller, trabajadores de la construcción, la minería y la industria en general, y conductores de vehículos son los profesionales más afectados por problemas auditivos debido a su exposición al ruido.

Además de provocar fatiga, falta de atención y estrés, puede ser causa de accidente laboral (rotura del tímpano) y de enfermedad profesional (hipoacusia o sordera laboral), según reconoce el real decreto sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra riesgos relacionados con la exposición al ruido.

Esta normativa obliga al empresario a tomar medidas por encima de los 80 decibelios. El control frente al ruido es la mejor manera de mantener la audición.

No obstante, en 2012 (últimos datos disponibles), solo fueron declaradas 16 enfermedades profesionales por sordera, de las que 12 correspondían a empleados de la industria manufacturera.

Estas cifras demuestran que no existe relación entre el número de trabajadores expuestos a elevados niveles de ruido y el número de enfermedades profesionales declaradas, debido al tiempo que se tarda en diagnosticar la sordera y al largo proceso burocrático.

Fuente: prevention-world.com

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