23 de octubre de 2019

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España: El cáncer ocupacional, un riesgo muy poco controlado

Más de 500.000 trabajadores están expuestos en España a sustancias cancerígenas que no se encuentran suficientemente controladas. De las 50 sustancias químicas identificadas en la actualidad como cancerígenas para el hombre, 29 se utilizan en los procesos industriales y sólo unas pocas -radiaciones ionizantes, cloruro de vinilo, amianto y el benzeno y sus derivados- se encuentran sometidas en España a una legislación específica que limita su uso. Además de ser claramente insuficiente, la normativa española se convierte en muchos casos en papel mojado por la ausencia de mecanismos de control eficaces que garanticen su cumplimiento. Á‰stas son las principales conclusiones a que han llegado los expertos reunidos en el Simposio Internacional sobre Prevención del Cáncer Ocupacional, organizado por el Centro de Análisis y Programas Sanitarios en Barcelona.

Los expertos reunidos en el simposio, representantes de diversas administraciones públicas y organismos relacionados con la salud laboral, llegaron a la conclusión de que es urgente la aplicación en España de un programa global de prevención del cáncer ocupacional en el que se establezcan las prioridades en relación a la peligrosidad de la sustancia cancerígena y de la población afectada.Según puso de manifiesto el doctor Francesco Carnevale, al hablar sobre la normativa vigente en la CE, “paradógicamente, la legislación está mucho más desarrollada para las sustancias que tienen un reducido o nulo uso industrial que para la de amplia utilización en los procesos productivos. Son muy pocos los países que han adoptado normativas específicas, y las sustancias sometidas a control son diferentes en cada país, sin que existan criterios homogéneos”.En España, sólo cuatro grupos de sustancias demostradamente cancerígenas han sido objeto de una normativa específica: el amianto, el cloruro de vinilo, las radiaciones ionizantes y los derivados del benzeno. Y la comparación del tratamiento normativo que reciben estas sustancias en España con el resto de países ponen de manifiesto hasta qué punto son arbitrarios y poco fiables los límites por debajo de los cuales se considera que no son peligrosas para la salud.Amianto y aminas aromáticas

Este diferente tratamiento se aprecia, por ejemplo, en el caso del amianto, que en España se utiliza sobre todo en la industria del automóvil y de la construcción, cuando en Estados Unidos existe una normativa que prohibe construir escuelas con materiales que lo contengan, porque se considera peligroso para los escolares, según explicó el profesor Lorenzo Tomatis, director de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, organismo dependiente de la OMS.

La relación del amianto con dos tipos de cáncer (el mesotelioma pleural y el mesiotelioma intestinal) está perfectamente demostrada, corno también se ha establecido que aumenta el riesgo de contraer cáncer de pulmón y de estómago. Los límites de exposición establecidos en España han sido reducidos recientemente, siguiendo la directiva de la CE relativa a esta sustancia. Algunos países, sin embargo, establecen restricciones más severas que la CE e incluso existe un país, Suecia, donde está totalmente prohibida la utilización del amianto.

Pero el mayor drama de la normativa española es que no existen garantías de que llegue a aplicarse realmente. A pesar de que en teoría existe la obligación de que las empresas notifiquen a las autoridades el uso de amianto, la Administración ni siquiera tiene información precisa sobre el número total e identidad de las empresas que lo manipulan, según indicó Bernardino Bassols, del Centro de Seguridad e Higiene de la Generalitat de Cataluña, quien explicó las dificultades que ha tenido esta entidad para llegar a identificar las 60 empresas que se sabe que manipulan esta sustancia en Cataluña, y precisó que no están controladas todas las que existen.

Los participantes en este simposio consideraron especialmente escandaloso que no se haya regulado en España el uso de las aminas aromáticas, que son precisamente las primeras en que se demostró su cancerogénesis. Un estudio científico realizado por el doctor Carlos A. González, epidemiólogo y director del simposio, ha demostrado que la utilización de aminas aromáticas en la industria textil y del tinte ha provocado en la comarca del Maresme (Barcelona) un espectacular incremento de la incidencia de cáncer de vejiga.

No existe en estos momentos en España ninguna limitación a su utilización, a pesar de que existen cuatro compuestos de estas sustancias (la benzidina, la betanaftilamina, la ortotolidina y el 4-aminodifenil) cuya utilización se encuentra totalmente prohibida en varios países, entre ellos Reino Unido, Suecia y Japón. Un producto denominado negro directo-38, derivado de la benzidina, se utiliza normalmente en España en la pintura que recubre los coches de este color y en la industria del tinte que se aplica en los zapatos. En el simposio se llamó la atención sobre determinados colorantes derivados de esas sustancias que pueden ser utilizados en la industria de la alimentación y se citó, como ejemplo a controlar por parte de las autoridades sanitarias, los colorantes que se utilizan en las grasas alimentarias.

El cloruro de vinilo, asociado al angiosarcoma hepático, es la última sustancia cancerígena sometida a reglamentación en España. Este producto tiene una amplia utilización para la fabricación de envases de plástico, en los revestimientos de paredes y en la industria del automóvil. Se demostró que era canceroso en 1974, pero la reglamentación que limita la exposición de los trabajadores no ha llegado hasta una década más tarde. Mientras tanto, la utilización de este producto en la industria se ha cuadruplicado, según el profesor Tomatis.

El mayor riesgo lo sufren, sin embargo, los trabajadores de las industrias químicas que transforman el cloruro de vinilo monómero en polímero. La multinacional Solvay tiene en España dos plantas de transformación, una en Torrelavega (Santander) y otra en Martorell (Barcelona), aunque algunos de los asistentes afirmaron tener noticias de otras plantas, una de ellas en Tarragona, pero no pudo ser confirmado.

Los expertos resaltaron que si esto es lo que ocurre con las sustancias sometidas a reglamentación, cuál no será el riesgo para los trabajadores en relación a las muchas otras sustancias que se sabe con certeza que son cancerígenas y que no están reguladas. Ello sin contar que son 65.725 los ,compuestos químicos diferentes que se utilizan en la industria y que, en su inmensa mayoría, se desconocen por completo los efectos qué puedan tener.

fuente: elpais.com

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