18 de noviembre de 2019

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Los jueces africanos y el duro trabajo de aplicar el derecho laboral

GINEBRA (OIT Noticias) ““ La resolución de un caso sobre el despido de un trabajador que vive con HIV o sida puede demorar hasta tres años en los tribunales de trabajo de Botswana.

Durante ese período, esa persona puede haber fallecido, explica Annah Mathiba, jueza en el Tribunal del trabajo de Botswana, en Gaborone, la capital.

Después de participar en un curso de formación de la OIT sobre igualdad de género, Mathiba comenzó a buscar maneras para dar prioridad a los casos que involucran a empleados que viven con VIH o sida.

“Cuando regresé del curso, la idea que tenía en mente era plantear una propuesta que les otorgara prioridad, habida cuenta que si un juicio dura tres años, es probable que la persona ya no esté allí.”

Mathiba es uno de lo 25 jueces africanos provenientes de Botswana, Malawi, Nigeria, Sudáfrica y Zambia que participaron del curso en el centro de formación de la OIT en Turín, Italia, organizado por la Oficina para la Igualdad de Género de la OIT.

El objetivo era ofrecer a los profesionales de la justicia los conocimientos necesarios en materia de derecho internacional del trabajo, de manera que puedan aplicarlas cuando tratan cuestiones de género en sus tribunales. El HIV y el sida ““ que afecta de manera desproporcionada a las mujeres ““ fue uno de los temas del curso y es objeto de una recomendación de la OIT.

“He tenido casos de empleados que piden ir al médico y el jefe insiste para que entreguen un informe médico”, explica Mathiba. “Así el jefe se entera de la condición de seropositivo del trabajador y aprovecha para amenazarla. En otros casos, los empleados están obligados a someterse a la prueba del VIH. Si alguno rehúsa, es despedido.”

En muchos casos, la discriminación no es tan explícita, lo cual hace más difícil la aplicación de las normas internacionales del trabajo.

Toda la fuerza de la ley

“Había momentos en que la ley no era del todo clara para mí. Había momentos en que aplicaba ciegamente las normas internacionales del trabajo sin saber con certeza de dónde provenía esa autoridad”, sostiene Mathiba.

Mathiba dice que ahora puede enfrentar sus casos con toda la legitimidad que le confieren las normas internacionales del trabajo, en particular aquellas relacionadas con los trabajadores domésticos y con los empleados que viven con el VIH y el sida.

“El curso me hizo descubrir normas internacionales del trabajo que antes conocía poco. En particular, la Recomendación 200 sobre el VIH, que nunca la habíamos aplicado en los juicios porque la ignorábamos. Ahora que la conozco, es más fácil para mí dictar sentencias y buscar apoyo en los instrumentos jurídicos internacionales.”

Fuente: OIT

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