22 de octubre de 2019

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La educación prohibida

En el marco de “educación abierta” la película posee licencias libres y se estrenó y viralizó vía Internet. Pasá, leé la nota y mirá la película”¦

“Se permite y alienta, la copia, modificación, adaptación, traducción exhibición pública de esta película, siempre que no exista fines de lucro y se mantengan estas condiciones”. Con esta placa inicia “La Educación Prohibida” y se deja en claro su postura abierta sobre la cultura libre y compartida.

“La Educación Prohibida” no sólo es un documental que posee licencias libres sino que se configura como un gran proyecto colectivo desde sus realizadores y coproductores hasta la pluralidad de voces que opinan sobre la educación y las escuelas. Se pone en jaque e interroga cuál el rol de la educación y las características de la institución madre encargada de difundir conocimiento.

La escuela es abordada desde el hoy con sus casi doscientos años de existencia. La lluvia de metáforas que la película utiliza es inacabable: adiestramiento canino, fábrica de ciudadanos obedientes, consumistas y eficaces, sistema de exclusión social, etc. Y este show de metáforas se hace de forma didáctica, alternando archivo, con animación, con ficción, presentando posturas de voces divergentes de todas partes del mundo.

Francamente, la existencia de una real diversidad de opiniones es menos creíble que las actuaciones de Gastón Pauls en la parte ficcional de la película. La verdad es que existe una especie de consenso tácito sobre la mirada hacia el objeto, es decir, se enfoca la educación como “herramienta para crear trabajadores útiles al sistema y una herramienta para que la cultura siga siempre igual, siempre se repita” (Gines del Castillo). Y partiendo de esta idea, y con sus miles de matices, cada exponente propone su aporte y mirada.

Pero hay que prever los grises que, de vez en cuando, cortan la ruta y queman un poco de caucho. Los grises existen ajenos al documental, son ellos, docentes comprometidos, paja en el pajal, que trabajan para los alumnos y no para sus sueldos.

Estos particulares casos de profesores aislados en el mundo, trabajan pero dentro de un sistema mayor que en definitiva permanece constante. Y aquí se plantea el gran meollo de la película: la agitación está instalada en nuestra sangre pero no hay inercia con nuestras acciones que son prácticamente nulas.

A pesar de ésto, la película hace algo sano y productivo: plantear la duda, generar la inquietud y la incertidumbre. Es un gran paso a seguir, es un avance de años luz, pero la velocidad a la que estamos sometidos nos hace avanzar un paso y retroceder dos. Debemos despertarnos y replantear nuestras metodologías de enseñanza.

“La Educación Prohibida” pone en evidencia esta falencia de la educación y da puntapié inicial para comenzar a pensar que lo que nos vende progreso en realidad es de naturaleza retrograda.

Hay que abandonar la idea de que es el estudiante el que fracasa siendo que es el sistema el que ha fallado.

Escrito en Primera Fila el 17 Agosto de 2012 – Fuente: Periodismo X
Ideal para verla en un fin de semana largo…

 

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