21 de abril de 2019

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Enfermedad cardiovascular. Factores de riesgo

¿Qué son las enfermedades cardiovasculares?

Son aquellas que afectan al corazón o a los vasos sanguíneos. Existen diversos tipos de enfermedades cardiovasculares: hipertensión arterial, enfermedad coronaria (cardiopatía isquémica), enfermedad valvular cardíaca, accidente cerebrovascular (trombosis o derrame cerebral) y enfermedad cardiaca reumática.

En España, las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte para el conjunto de la población española, por delante del cáncer.

Cifras de las Enfermedades cardiovasculares

La Sociedad Española de Cardiología (SEC) ha analizado los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística sobre las causas de mortalidad del año 2013 y de los que se desprende que la enfermedad cardiovascular sigue manteniéndose como la primera causa de defunción en nuestro país por encima del cáncer y de las enfermedades respiratorias.

Uno de cada tres fallecimientos que se produce en nuestro país (el 30,09% respecto al total de defunciones) se debe a las enfermedades del sistema circulatorio.

Por comunidades autónomas, Galicia, Andalucía y Asturias son las que cuentan con un porcentaje de mortalidad por causa cardiovascular más elevado; mientras que Canarias, Madrid y País Vasco son las de menor mortalidad cardiovascular

Por ponerlo en perspectiva, matan 65 veces más que los accidentes de tráfico.

Realizar ejercicio físico al menos 30 minutos al día, no fumar, no abusar del alcohol, seguir una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y pescado azul, reducir el consumo de grasas saturadas y de sal son hábitos clave para prevenir las enfermedades del corazón.

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Principales enfermedades cardiovasculares

Enfermedad coronaria

La enfermedad coronaria (cardiopatía isquémica) es la primera causa de mortalidad cardiovascular en nuestro país con el 31% del total y, dentro de ella, el infarto agudo de miocardio es la más frecuente, con un 61% de las muertes.

El Infarto Agudo de Miocardio (IAM); es una enfermedad grave que ocurre como consecuencia de la obstrucción de una arteria coronaria por un trombo. La consecuencia final de  la obstrucción de la arteria es la muerte (necrosis) del territorio que irriga la arteria obstruida. Por tanto, la importancia del infarto de miocardio dependerá de la cantidad de músculo cardíaco que se pierda. El infarto suele ser un evento inesperado que se puede presentar en personas sanas, aunque generalmente es más frecuente en quienes tienen factores de riesgo y en enfermos que ya han padecido otra manifestación de cardiopatía isquémica.

El infarto se manifiesta por un dolor en el pecho de tipo opresivo, de inicio brusco e inesperado, sin relación a movimiento de brazos, hombros,… o tirones musculares. Y dolor continuo, no intermitente. Puede ir acompañado de fatiga, sudor frío, mareo o angustia y  el dolor puede referirse que añadido a la opresión en el pecho, hay dolor en brazo, cuello, etc.

Va asociado con frecuencia a una sensación de gravedad, tanto por la percepción del propio enfermo, como por las respuestas urgentes que habitualmente provoca en el entorno sanitario que lo atiende. Pero la ausencia de esta sensación no excluye su presencia.

Puede ocurrir en reposo y no remite espontáneamente. La necrosis del territorio que se queda sin riego sanguíneo es progresiva. El daño se incrementa con el tiempo y, una vez muere la porción de músculo cardíaco, es imposible recuperar su función. Sin embargo, el daño sí se puede interrumpir si el miocardio vuelve a recibir sangre por medio de procedimientos que desatascan la arteria bloqueada.

Por ello, es fundamental que la persona con un infarto llegue al hospital lo antes posible. Lo ideal es que reciba atención en el transcurso de la primera hora desde el inicio de los síntomas. Si esto no es posible, durante las horas siguientes al infarto deberán aplicarle tratamientos como trombolisis (fármacos administrados por vía intravenosa que disuelven el trombo) o angioplastia (recanalización mecánica con catéteres de la arteria obstruida). En ocasiones, incluso puede precisar cirugía cardíaca urgente. Cuanto antes sea atenido el pacientes mayores posibilidades tiene de evitar daños definitivos.

Accidente cerebrovascular

También conocido como ACV. El ataque cerebral, es una afección causada por la súbita pérdida de flujo sanguíneo cerebral (isquémico) o por el sangrado (hemorrágico) dentro de la cabeza. Cualquiera de las dos situaciones puede provocar que las neuronas se debiliten o mueran, ya que sin oxígeno las células nerviosas no pueden funcionar. Las partes del cuerpo controladas por las regiones del cerebro afectadas, consecuentemente, también dejan de funcionar.

Los efectos de un ataque cerebral son a menudo permanentes, ya que las células cerebrales muertas no se pueden reemplazar.

Afortunadamente, por medio del reconocimiento temprano de los signos de un ataque cerebral y la búsqueda inmediata de atención médica se pueden reducir considerablemente las posibilidades de muerte y discapacidad.

Los síntomas de un accidente cerebrovascular dependen de qué parte del cerebro esté dañada. En algunos casos, es posible que una persona no se dé cuenta de que ha tenido un accidente cerebrovascular.

La mayoría de las veces los síntomas se presentan de manera súbita y sin aviso. Pero, los síntomas pueden ocurrir intermitentemente durante el primero o segundo día. Los síntomas por lo general son más graves cuando el accidente cerebrovascular acaba de suceder, pero pueden empeorar lentamente.

Aprender a reconocer los síntomas a tiempo;  imprescindible para disminuir al máximo sus secuelas.

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Principales factores de riesgo cardiovascular

Hipercolesterolemia

La hipercolesterolemia es una enfermedad cuyo único elemento común es una alteración del metabolismo de los lípidos, con su consecuente alteración de las concentraciones de lípidos y lipoproteínas en sangre.

El estudio de este trastorno metabólico ha cobrado particular importancia desde que el estudio de Framingham demostrara que éste es uno de los principales factores de riesgo cardíaco. Esto se debe a que el colesterol tiende a fijarse en las paredes de las arterias formando placas de ateroma, estrechando así la luz arterial hasta obstruirlas. Si bien la afectación más estudiada y comentada es la de las arterias coronarias, que lleva al infarto agudo de miocardio, en realidad puede ocurrir en todo el árbol arterial y llevar a la afectación de los más diversos órganos.

La alimentación saludable y el deporte básicos y esenciales para ayudar a controlar las cifras del colesterol en valores dentro de la normalidad.

Hipertensión arterial

La hipertensión arterial es una enfermedad caracterizada por un incremento de las cifras de presión arterial por encima de 140/90 mmHg.

Considerada uno de los problemas de salud pública en países desarrollados que afecta a cerca de mil millones de personas en el mundo. Los individuos con una tensión arterial entre 130/80 y 139/89 tienen un riesgo duplicado de desarrollar hipertensión arterial que los individuos con valores menores.

La hipertensión es una enfermedad asintomática  y a la vez fácil de detectar, sin embargo, cursa con complicaciones graves y letales si no se trata a tiempo. En el 90% de los casos la causa es desconocidapor lo cual se le ha denominado ‘hipertensión arterial esencial’, la cual presenta una fuerte influencia hereditaria. Asimismo, en la ‘hipertensión arterial secundaria’, existen causas directamente responsables de la elevación de las cifras tensionales. Esta forma de hipertensión no sólo puede en ocasiones ser tratada y desaparecer para siempre sin requerir tratamiento crónico, sino que además puede ser una alerta para localizar enfermedades aún más graves de las que solo es una manifestación clínica.

Obesidad

La obesidad, caracterizado por un índice de masa corporal igual o mayor a 30, es un factor de riesgo importante para enfermedades crónicas tales como enfermedades cardíacas, diabetes mellitus, hipertensión arterial, ictus y algunas formas de cáncer. La evidencia sugiere que se trata de una enfermedad de origen multifactorial, es decir, genético, ambiental y psicológico, entre otros.

La herencia tiene un papel importante en el desarrollo de esta enfermedad, tal es así que niños de padres obesos presentan un riesgo de sufrir obesidad 10 veces superior a lo normal.

En parte es debido a tendencias metabólicas de acumulación de grasa, pero también se debe a que los hábitos culturales alimentarios y sedentarios contribuyen a repetir los patrones de obesidad de los padres.

Diabetes mellitus

La diabetes mellitus o diabetes sacarina es un síndrome orgánico multisistémico crónico que se caracteriza por un aumento en los niveles de glucosa en la sangre, efecto conocido médicamente como hiperglucemia.

Esto es el resultado de concentraciones bajas de insulina o bien resistencia a la misma por parte del organismo, lo cual conducirá posteriormente a alteraciones en el metabolismo de los carbohidratos, lípidos y proteínas.

Este padecimiento causa diversas complicaciones, dañando frecuentemente a ojos, riñones, nervios periféricos y vasos sanguíneos. Sus complicaciones agudas generalmente incluyen la hipoglucemia, cetoacidosis, coma hiperosmolar no cetósico y raramente acidosis láctica como consecuencia de un control inadecuado de la enfermedad. Asimismo, las complicaciones crónicas llevan a enfermedades cardiovasculares, nefropatía, retinopatía, neuropatía y daños microvasculares.

Dado que cerca del 50 por ciento de los sujetos desconoce su enfermedad, es muy importante detectarla a tiempo. Entre los síntomas se encuentran la poliuria (producción excesiva de orina), la polidipsia (incremento de la sed), la pérdida de peso, algunas veces polifagia (aumento anormal de la necesidad de comer) y la visión borrosa.

De los tres tipos de diabetes mellitus reconocidos por la Organización Mundial de la Salud, (Tipo I = Insulinodependiente, Tipo II: No insulinodependiente y Diabetes gestacional), aparentemente sólo la diabetes mellitus Tipo II presenta un componente genético, esto quiere decir que las otras dos con hábitos saludable tanto en alimentación como con el ejercicio podrían incluso llegar a controlarse.

Fuente: prevention-world.com

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