17 de octubre de 2018

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1º Congreso Nacional Interdisciplinacio de Salud Ocupacional: Se presentó el “Diccionario de Riesgos del Trabajo”

Dentro del marco del 1º Congreso Nacional Interdisciplinario de Salud Ocupacional, recientemente desarrollado en la Ciudad de Córdoba, el Dr. Rostagno, realizó la presentación formal de su nuevo libro “Diccionario de Riesgos del Trabajo.”

Allí se refirió que debido al extraordinario avance de la tecnología que nos hace la vida cada vez más placentera, pero que trae aparejada una innumerable cantidad de riesgos inherentes a las tareas realizadas por el hombre, y también, por el continuo flujo de la información epidemiológica, clínica y toxicológica relacionada con sus causas y efectos, todos los días se producen cambios en el conocimiento tanto de los elementos nocivos como de la manera de prevenirse.

Nos manifestó que estos conocimientos se deben “aggiornar” todos los días a los fines de crear conciencia acerca de los problemas de salud, actuales y potenciales, debidos a las diversas situaciones acaecidas en el ambiente de trabajo. Y comentó que produce, a su vez, un gran impacto de la industrialización sobre la salud y la seguridad de los trabajadores y sobre el medio ambiente.

Impacto, éste, que es muy bien estudiado por las Naciones Unidas a través de la OIT y de la OMS, si bien es cierto que dicho impacto depende, también, en gran medida de la legislación y la idiosincrasia de cada país, no es menos cierto que tiene mucho que ver la existencia de ciertos requisitos que deberán cumplirse si no queremos que la industrialización cobre en términos de infortunios laborales en el siglo XXI el mismo sacrificio que se cobró en el siglo XIX y XX.

Entre esos requisitos mínimos que tanto el país como el empleador y las ART deben otorgar al empleado, se incluye el de informar sobre los riesgos a los que se lo somete.

En otras palabras, manifiesta que hay que informar y educar a la gente que trabaja con determinados riesgos, porque “no hay peor riesgo que aquel que se desconoce”. Ése, es un gran defecto de nuestro país, pero a veces no se lo hace por desconocimiento; otras, por ignorancia; y las demás, por desidia de quienes deben proteger y enseñar.

Este intento por difundir la prevención de los riesgos del trabajo a nivel no médico, pretende ser un puntapié inicial tratando de revertir el estado de indefensión al que se enfrentan muchos de los argentinos.

Por eso a lo largo de las páginas del Diccionario de Riesgos del Trabajo encontramos una serie de términos que responden a todos los interrogantes que puede llegar a encontrarse un trabajador del siglo XXI; desde enfermedades profesionales y dolencias físicas, a los riesgos que pueden causar ciertas sustancias tóxicas. Como bien dice el autor “hay que informar y educar a la gente que trabaja con determinados riesgos, porque no hay peor riesgo que aquel que se desconoce”.

Diccionario de Riesgo del trabajo da inicio con un destacado prólogo escrito por el Doctor Raúl Enrique Altamira Gigena, Profesor Titular Plenario Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social Universidad Nacional de Córdoba. Altamira Gigena hace una breve apreciación sobre el valor de la vida humana frente a la realidad laboral a la que hoy nos encontramos y  manifiesta la importancia de que el Diccionario esté escrito “…para todo aquel que participa en las relaciones de trabajo, sea como propietario, comerciante, labrador o las personas de cualquier clase, que no habiéndose dedicado a la carrera forense quieran tomar con poco trabajo y sin pérdida de tiempo las noticias que necesiten para su gobierno en el arreglo de sus negocios, en el desempeño de sus deberes y en el ejercicio de sus derechos.”

Lo interesante a destacar de este Diccionario de Riesgos del Trabajo es que el Doctor Rostagno, nos propone la urgente necesidad de adaptar los abismales avances tecnológicos con la cantidad de riesgos laborales que trae aparejado. Riesgos que tanto hombres como mujeres no tienen conciencia absoluta, y sobre los cuales es necesario seguir investigando y luchando para que sean avalados por la Ley.

Romina Paván – Redacción Empresalud

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