21 de noviembre de 2018

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Arnés anticaídas: descripción, uso y aplicaciones

Entre los componentes de un sistema anticaídas los elementos prensores del cuerpo o comúnmente llamados arneses son muy importantes, puesto que siempre son indispensables, para formar cualquiera de las configuraciones de un sistema contra caídas adecuado para la seguridad durante un trabajo en altura.

Los elementos prensores del cuerpo, que forman parte de cualquier sistema anticaídas, presentan diversas concepciones y diseños, adecuados a las aplicaciones exclusivas o generales a que se destinan. La normativa europea distingue los modelos siguientes:

  • UNE-EN 361:2002: Arneses anticaída. Como elemento de protección individual contra caídas de altura y el único a usar cuando el riesgo de caída es real.
  • UNE-EN 358:2000: Cinturones para sujeción y retención y componentes de amarre de sujeción. Como elementos de sistemas de protección individual para sujeción en posición de trabajo y prevención de caídas en altura. Estimo que se debería puntualizar que el riesgo de caída es nulo o inexistente.
  • UNE-EN 813:2009: Arneses de asiento. Como elemento de los sistemas de protección individual para prevención de caídas de altura. Es preciso señalar que no son adecuados para utilizar con el propósito de detener una caída.
  • UNE-EN 1497:2008: Arneses de salvamento. Como elemento a utilizar únicamente para salvamento.

Por lo anterior se deduce que los arneses anticaída están constituidos solamente por bandas, ajustadores, hebillas y otros elementos, dispuestos y acomodados de forma adecuada sobre el cuerpo de una persona para sostenerla durante una caída y después de la detención de esta.En el presente artículo se describen y especifican los requisitos de diseño que disponen los arneses anticaídas prácticamente polivalentes, conforme a EN 361, puesto que pueden incorporar otros dispositivos definidos en las otras normas relativas a arneses, por consiguiente son aptos para cualquiera de las aplicaciones que se presentan para los trabajos en altura, con o sin riesgo potencial de caída.

Descripción y características de los arneses anticaídas

Los arneses anticaídas son los elementos prensores del cuerpo, formados por bandas textiles de poliéster o nylon y herrajes, que soportan las fuerzas de parada cuando ocurre una caída (EN 361) o nos posicionan y sujetan/retienen durante el trabajo en altura (EN 368) y también se utilizan como elemento de izado o descenso al lugar de trabajo y durante el salvamento (EN1497). ¿Qué deseamos y preferimos al seleccionar este componente presente siempre en un sistema anticaída? (ver figura 1).

  • Confort: que nos ajuste confortablemente al cuerpo. Para asegurar una óptima adaptación deben estar disponibles diversas tallas (XSM, STD, XLG y SXL), si bien generalmente el modelo estándar STD (adecuado hasta 1,90 m de altura y 100 kg de peso) se acomoda a la mayoría de las personas. El diseño, la amplitud de las bandas y el acolchado en hombros, cinturón y perneras incrementa esta importante característica.
  • Fácil de usar: preferimos un arnés que sea de sencilla colocación y ajuste, permitiendo realizar movimientos/desplazamientos sin restricción ni molestia, durante toda la jornada de trabajo. El diseño, contraste del color en bandas y el tipo de herrajes para cierre/ajuste son características apreciadas por el usuario.
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Figura 1: Arnés de cuerpo entero anticaídas, modelo polivalente, acolchado en hombros, cinturón y perneras, para uso en aplicaciones en que se precisa sólo sujeción y retención, o bien protección frente a caídas.

En el mercado se presentan dos estilos de arnés (figuras 2A y 2B):

  • Tipo paracaídas: con típicos tirantes sobre los hombros y caracterizado por su modo de colocación al igual que un chaleco.
  • Cruzado sobre el pecho: con los tirantes cruzados sobre el pecho y cuyo modo de colocación es por la cabeza como un pullover.
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Figuras 2A y 2B: Diseños típicos de arnés anticaídas, Tipo A colocación como un chaleco y Tipo B con tirantes cruzados en el pecho que se coloca como un pullover.

La selección, conforme al estilo del arnés, generalmente es una cuestión de preferencia personal del usuario. Cabe asimismo distinguir entre los variados tipos de herrajes que incorpora el arnés.

  • Hebillas: para el cierre y ajuste de las bandas textiles usadas en tirantes, cinturón y perneras. Tradicionales, hebilla con pasador o doble cuadradillo, utilizados en tirantes y perneras y hebilla de seguridad, con cierre por bayoneta y abertura mediante la aplicación de dos movimientos contrapuestos, empleados en perneras, cinturones y pecho. Estos elementos conforman una amplia posibilidad de configuración, siendo su elección sometida a la preferencia por parte del usuario.
  • Puntos de enganche: generalmente argollas en D, cuya colocación sobre el arnés, viene determinada por la aplicación (ver figura 3). Enganches dorsal y frontal, identificados con ‘A’, ambos para ser utilizados como anticaídas y también para salvamento. En cadera o laterales, usados solamente para sujeción o posicionamiento en el trabajo. Los enganches en hombros, por lo general son lazos cosidos de la propia banda, que se usan en maniobras de izado o descenso al lugar de trabajo o para autosalvamento y rescate.

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Figura 3: Piquetas tipo A, en pecho y/o en dorso, piquetas en cinturón y enganches en hombros, típico en operaciones de rescate.

La posición y cantidad de argollas clasifican al arnés conforme a su aplicación, desde el modelo sencillo y ligero con solo una argolla dorsal, hasta el más versátil y sofisticado (usos: anticaídas, posicionamiento y rescate), con enganches: dorsal, frontal, en hombros y en caderas, incorporando preferentemente amplias bandas y acolchado transpirable en zonas de carga a determinadas partes del cuerpo.En algunas aplicaciones es preciso diseñar el arnés de forma que proteja contra un riesgo ajeno a su función primaria contra caídas. Este es el caso del personal encargado de instalar, reparar y mantener líneas eléctricas, que utilizan un arnés sin herrajes metálicos y los puntos de enganche son lazos cosidos de la propia banda, a fin de disponer de una protección frente al posible arco eléctrico.

Elementos complementarios del sistema anticaídas

Los sistemas de protección contra caídas están formados, además del elemento prensor del cuerpo o arnés, por diversos componentes que se ensamblan adecuadamente, conforme a la aplicación que se precisa, disponiendo cada uno de características específicas a la función que desarrollan dentro del sistema. A continuación, se describen, de forma resumida, indicando sus peculiaridades y funciones los siguientes componentes:

  • Anclajes (EN 795): elementos (fijos o móviles) a los que puede estar sujeto un EPI, tras la instalación del dispositivo de anclaje, adecuados para resistir el esfuerzo dinámico generado en la caída de altura por la masa del usuario. Cabe distinguir clases diferentes:
    • Clase A, anclajes estructurales que NO están incluidos en la norma, pero que se someten a ensayos de deformación, resistencias estática y dinámica.
    • Clase B, anclajes móviles (trípodes), desmontables (conectores de amarre) formados por una banda textil y eslingas con cable, incorporando o no conectores, según sea la aplicación y la estructura de fijación (techo, viga, columna, andamio. riel), sometidos también a idénticos ensayos.
    • Clase C y D (figura 4), corresponden a líneas horizontales de anclaje flexible (C) o rígido (D). En función de la configuración adoptada se fijan las prestaciones, es decir: posición de anclajes (extremos o intermedios) y su fijación (pared, techo o piso); amplitud entre anclajes y dirección de las cargas aplicadas; existencia de disipador de energía, anclajes móviles, etc.

(Nota: recientemente se ha publicado la norma CEM/TS 16475 que especifica las características y ensayos para líneas de anclaje adecuadas para el uso de dos personas).

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Figura 4: Esquema de líneas de anclaje horizontales C y D, con leyenda para la denominación de los componentes.

  • Elementos de amarre (EN 354), en configuración de banda, cable o cuerda trenzada, con disipador de energía (EN 355), proporcionan un medio de conexión entre el arnés y el anclaje cualificado. El disipador de energía mantiene las fuerzas anticaída hasta = 6 kN y limita la distancia de desaceleración.
  • Dispositivos de amarre retráctiles (EN 360) son subsistemas anticaídas de acción rápida que limitan la distancia de caída libre, la distancia de desaceleración y las fuerzas durante la caída hasta = 6 kN, a la vez que dan al usuario libertad de movimiento. Son dispositivos ideales para subir escaleras o en cualquier otra aplicación donde se necesite movilidad vertical. El mercado ofrece modelos (SRL) de amarre retráctil para el uso horizontal (en aplicaciones cerca del borde) y vertical.
  • Dispositivos anticaídas deslizantes son subsistemas formados por una línea de anclaje rígida (con raíl o cable conforme a EN353-1) o flexible (con cuerda trenzada o cable s/EN 353-2), el dispositivo deslizante sobre la línea, con bloqueo automático, incorpora un elemento de amarre con conector a la piqueta del arnés. La aplicación es para el ascenso/descenso a/de altura por medio de escalera, sin precisar ninguna acción por parte del usuario.
  • Cabestrante (figura 5), componente adecuado para entrada a espacios confinados, en conjunción y montado sobre la pata del trípode y con polea cenital como anclaje, diseñado para elevar, bajar y posicionar personal o materiales, mediante acción manual. Además, permite rescatar a una persona que ha accedido a un espacio confinado sin entrar a este espacio.

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Figura 5: Sistema anticaídas para acceso a espacios confinados, compuesto de anclaje transportable (trípode), cabestrante de acción manual y amarre retráctil (acoplado a la piqueta dorsal), como elemento de seguridad en caso de caída.

Uso y mantenimiento de los arneses anticaídas

El Manual de Instrucciones que acompaña el producto debe disponer de información detallada para el uso, mantenimiento y almacenamiento, en la lengua oficial del país en que se efectúa el suministro al usuario final. Es responsabilidad del empresario asegurarse que el usuario ha leído, conoce y comprende cuanto el fabricante recomienda respecto a la inspección visual del apto uso, colocación, ajustes y limitaciones del arnés, asistiendo al curso de instrucción pertinente. Recuerdo que el EPI es de categoría III, ofreciendo protección contra un peligro mortal o que puede dañar gravemente y de forma irreversible la salud. Es recomendable asignar el EPI a un usuario. Aporto a continuación unos breves apuntes sobre lo anteriormente expuesto.

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Figura 6: Fases de colocación de un arnés tipo chaleco, con detalle de las acciones a realizar en cada una de ellas.

  • El arnés debe ser inspeccionado antes de cada uso para verificar que está en condiciones de servicio. Adicionalmente, al menos cada 6 meses debe inspeccionarlo persona cualificada, realizando un examen del buen estado de todos sus componentes y retirarlo del uso en caso de detectar condiciones inseguras. En la etiqueta del producto debe marcarse la caducidad y registrarse.
  • Para la colocación del arnés debe seguirse los pasos que se describen en la figura 6, verificando que las bandas no están viradas y el ajuste al cuerpo es firme sin apriete excesivo (comprobar antes y durante el uso el cierre de hebillas).
  • No usar componentes acoplados al arnés que no sean compatibles, responsabilidad que recae sobre la persona autorizada a preparar el sistema anticaídas y determinar el protocolo en la intervención. Es indispensable que toda intervención en altura o con riesgo de caída, disponga de un plan de rescate con medios y personal adiestrado para implementarlo, para evitar el doloroso trauma de suspensión y sus peligrosas consecuencias.
  • Al preparar la intervención en altura es importante conocer el entorno del lugar donde se realiza, principalmente la ausencia de obstáculos en el posible trayecto de caída y que la distancia al suelo sea suficiente, garantizando un margen de seguridad de acuerdo con las prestaciones de los componentes que forman el sistema anticaída utilizado (ver la figura 7).
  • La vida útil del arnés es como máximo, de 5 años, en condiciones normales de uso y el adecuado mantenimiento. Esta vida puede acortarse drásticamente si se almacena/utiliza incorrectamente o en entornos agresivos (sustancias químicas, calor, corrosión), en caso de caída y también por desgaste mecánico.
  • Las bandas del arnés son de fibras sintéticas multifilamento, por ejemplo poliéster o nylon, y los herrajes de acero cincado o aleación de aluminio Para la limpieza de las bandas y herrajes, usar agua con detergente suave, secar con un paño y colgar al aire. En ningún caso acelerar el proceso con calor. La acumulación de suciedad, pintura u otros productos foráneos pueden afectar el funcionamiento de los cierres y debilitar la resistencia de las bandas.
  • Almacenar el equipo en lugar limpio y seco, resguardado de la luz solar. Evitar áreas con presencia de calor, suciedad, aceite y vapores químicos que puedan afectar o degradar a los componentes, Separar los equipos en buen uso de los dañados que precisan reparación. Transportar los equipos con embalaje que proteja de cortes, suciedad y entornos corrosivos o degradantes.

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Figura 7: Esquema gráfico que detalla el modo de calcular la distancia total requerida al suelo en caso de caída, cuya trayectoria debe estar libre de obstáculos.

Fuente: interempresas.net

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