11 de diciembre de 2019

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La fatiga visual

Para resolverlo de forma breve diremos que la presbicia (o vista cansada) sólo se produce en los pacientes mayores de 40-45 años y consiste en perder la capacidad de enfocar correctamente cuando miramos algo de cerca. Si nos alejamos, en cambio, volveremos a ver mejor el objeto.

Por su parte, la fatiga visual se define como el cansancio ocular provocado por los ejercicios visuales en los que tendimos a enfocar demasiado para ver correctamente. Trabajar con pantallas de visualización de datos (ordenadores, monitores de vigilancia, tablets…), leer a menudo y de cerca o realizar tareas artesanales y/o artísticas que requieran mucha concentración en la vista son las causas de esta afección considerada como enfermedad laboral.

Sus síntomas más comunes son el enrojecimiento de los ojos, dolor de cabeza y de ojos, sequedad y picor, cansancio general y visión borrosa en momentos puntuales.

Síndrome Visual Informático

A su vez, la fatiga visual es síntoma de un nuevo riesgo laboral llamado el Síndrome Visual Informático (SVI).  Éste, según el INSHT, afecta al 90% de las personas que pasan más de 3 horas al día frente a un ordenador y puede ir acompañado de los mismos síntomas que la astenopia, además de incluir dolores de cuello y visión doble en ocasiones.

La visualización de pantallas de datos es una constante en el grueso de trabajo de todo oficinista. Pero muchos continuamos con esta actividad al salir de nuestro espacio laboral, con lo que el problema se intensifica con el uso de los smartphone para casi todo.

Cabe destacar que muchos trastornos de fatiga visual o SVI son debidos a otras condiciones más allá de la propia visualización de datos. La distancia inadecuada de las pantallas, falta de descansos visuales, mala iluminación o existencias de reflejos o deslumbramientos en nuestro espacio de trabajo. Por lo tanto, podremos intentar prevenirlos con las siguientes medidas.

  • Descansos de 20 cada 20: es decir, cada 20 minutos interrumpiremos nuestra actividad de enfoque para mirar a lo lejos durante unos 20 segundos. Como mínimo hasta 6 metros, con lo que podemos simplemente mirar por la ventana, si tenemos. Es difícil recordarlo cada sesión, por eso muchos optan por ponerse una alarma en el móvil.
  • Comprobar la iluminación: hay que evitar que se produzcan reflejos en nuestra pantalla. Sobre todo, provenientes de luces superiores o ventanas. También evitaremos trabajar con sólo un foco de luz concentrado en un punto, como un flexo con el resto de la habitación a oscuras. Si es necesario, se cambiará la orientación de nuestra estación de trabajo. Además, existe la posibilidad de aplicar un filtro antirreflector en la pantalla.
  • Ergonomía: es necesario adoptar una postura correcta y colocar nuestra pantalla siempre por debajo de la línea de los ojos.
  • Hidratación: parpadear a consciencia. Es decir, normalmente lo hacemos automáticamente. Pero al estar concentrados en otra cosa, puede que se no lo hagamos con la frecuencia necesaria. Por ello, podemos añadir esta práctica dentro de los descansos de 20 segundos. Otra opción son las lágrimas artificiales o humidificadores que ayuden a reducir la sequedad de nuestros ojos.
  • Softwares específicos: como ‘lux’. Es gratuito y diseñado para adaptarse nuestras necesidades visuales según la hora. Aplica filtros que reducirán nuestra fatiga visual por las noches.
  • Gafas de relajación: sólo si hemos consultado antes con un oftalmólogo y nos las ha recomendado. Éstas permiten minimizar el esfuerzo para enfocar, disminuyendo así la fatiga. Algunas también incorporan filtros para reducir el impacto de las luces azules, que pueden provocar trastornos del sueño.

Fuente: proteccion-laboral.com

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