25 de septiembre de 2018

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Guía fundamental para entender qué son los sistemas anticaídas

Todos los riesgos que amenazan nuestra salud y seguridad son importantes. Todos deben ser tomados en consideración, evaluados y prevenidos. De la misma manera, todos los Equipos de Protección Individual (EPI) que utilicemos para prevenirlos, no puede decirse desde ningún punto de vista que un tipo de EPI sea más importante que otro.

Sin embargo, y aunque no haya unos riesgos más importantes que otros, sí que hay algunos más patentes o de consecuencias más fácilmente perceptibles que otros. Uno de los ejemplos más representativos de esto son los riesgos derivados de una caída desde altura, donde las consecuencias son casi siempre, y por desgracia, graves, muy graves o fatales. Por ello, todos los EPI que se destinan a proteger de este tipo de riesgos son EPI de Categoría III según lo establecido en el Reglamento (UE) 2016/425. Además, y debido a que se trata de EPI que siempre se usan como parte de un sistema anticaídas, su selección y uso resulta especialmente compleja.

En esta entrada queremos dar algunas nociones básicas acerca de este tipo de equipos, y los sistemas en los que se agrupan, a fin de poder dar una visión general acerca de la complejidad que supone la selección y uso de este tipo de equipos.

Anclaje, conexión y prensión: el triunvirato de la seguridad en altura

Como ya adelantábamos, los EPI de protección contra caídas si bien no son los más importantes, tal vez sí que sean unos de los más especiales, al menos en lo que se refiere en su selección y uso. Para evitar los riesgos derivados de una caída, es necesario diseñar e instalar un sistema anticaídas, el cual se compone de tres elementos de igual importancia y peso para la seguridad del usuario que hará uso del mismo. Estos tres elementos son:

– Dispositivo de anclaje

– Elementos de conexión

– Elemento de prensión del cuerpo

Como decíamos, la efectividad de todo el sistema dependerá de la solidez de cada uno de estos tres elementos, de modo que un fallo en cualquiera de los tres elementos tendrá como consecuencia el fallo de todo el sistema, con las consecuencias que todos somos capaces de aventurar.

Dispositivo de anclaje

El dispositivo de anclaje es el primer elemento de todo el sistema. Hace unos meses, le dedicamos una entrada entera de nuestro blog, por lo que no nos entretendremos en este punto más de lo estrictamente necesario.

Baste pues con mencionar que el punto de anclaje debe ser lo suficientemente seguro y estable como para poder soportar las fuerzas que deberá soportar en caso de que se produzca una caída. Del mismo modo, y en caso de que este punto de anclaje esté sujeto a su vez a un elemento estructural, éste debe ser lo suficientemente resistente como para poder resistir las tensiones que experimentará cuando le sean transmitidas las fuerzas derivadas de la caída de una sola persona. Por ello, en el diseño y selección de un sistema anticaídas, un profesional debidamente cualificado deberá asegurarse de que la estructura sobre la que se instala el punto de anclaje podrá aguantar las fuerzas a las que puede verse sometido en base a las cargas máximas admisibles especificadas por el fabricante del equipo.

La norma europea aplicable a los dispositivos de anclaje es la EN 795:2012. Esta norma describe cinco tipos de dispositivos de anclaje:

  1. Dispositivo de anclaje tipo A: Dispositivo de anclaje con la necesidad de anclaje(s) estructural(es) o elemento(s) de fijación a la estructura.
  2. Dispositivo de anclaje tipo B: dispositivo de anclaje sin necesidad de un anclaje(s) estructural(es) o elemento(s) de fijación a la estructura.
  3. Dispositivos de anclaje tipo C: Líneas de anclaje flexibles horizontales.
  4. Dispositivos de anclaje tipo D: dispositivo de anclaje que emplea una línea de anclaje rígida.
  5. Dispositivos de anclaje tipo E: Anclajes de peso muerto para uso en superficies horizontales.

De todos estos tipos de dispositivos de anclaje, sólo los dispositivos tipo B y tipo E están cubiertos por el Reglamento (UE) 2016/425, siendo considerados EPI de categoría III.

Subsistema de conexión

Se trata de un sistema que se encarga de conectar el punto de anclaje con el sistema de prensión del cuerpo. Además, en y en el caso particular de un sistema de protección contra caídas, debe incorporar un dispositivo que absorba la energía cinética que se produce durante la caída de forma que la detención de la caída sea segura para el usuario, consiguiendo que la fuerza de choque cuando se produzca la parada sea inferior a 6 kN. A su vez puede estar compuesto por uno o varios componentes o elementos cuyas normas se detallan en la

Prensión del cuerpo

Componente que agarra y sostiene el cuerpo del usuario. El arnés anticaídas es el único dispositivo de prensión del cuerpo destinado a parar las caídas no debiendo usarse nunca, en ningún caso cinturones o arneses de asiento para fines de detención de una caída. Podemos ver la normativa aplicable a estos dispositivos en la

Sistemas anticaídas: mucho más que un mero conjunto de EPI

El disponer de los elementos de un sistema anticaídas no basta para poder instalar y usar un elemento de seguridad tan complejo. A la comprobación, antes mencionada, de que el punto de anclaje es lo suficientemente seguros. Hay otras consideraciones básicas que deberán ser tomadas en consideración a la hora de configurar e instalar estos sistemas. De entre todas ellas, aquí sólo citaremos algunas de las más importantes como, por ejemplo:

  1. Reducción del factor de caída tanto como sea posible. El factor de caída es la relación entre la altura de la caída y la longitud de la cuerda que hay entre el punto de anclaje y el usuario. Cuanto mayor sea este factor, mayor será la fuerza que soportará el usuario cuando se detenga la caída, ya que habrá un tiempo mayor de caída libre.  En el diseño del sistema anticaída se debe disminuir tanto como sea posible la altura de caída libre lo máximo posible. Para ello se intentará colocar el elemento de anclaje tan por encima del punto de anclaje del arnés del usuario como sea posible.
  2. Evitar el efecto péndulo en la caída. Mediante la limitación de la longitud del subsistema de conexión, o la ubicación del punto de anclaje para evitar que el usuario se encuentre en una posición desde la que la distancia de caída hasta el suelo u otro obstáculo, excede la longitud del elemento de amarre. Este fenómeno es uno de los factores a tener en cuenta en el diseño de sistemas anticaídas en los que una línea de anclaje horizontal actúa como dispositivo de anclaje.
  3. La distancia libre disponible. La distancia de caída libre hasta el suelo, o el obstáculo más inmediato contra el que el usuario puede impactar en caso de producirse una caída deberá ser suficiente como para evitar la colisión del usuario teniendo en cuenta la elongación de los componentes del sistema tales como flecha de una posible línea de anclaje, elongación máxima de un absorbedor de energía, distancia de frenado de un dispositivo anticaídas, etc. Estos cálculos deberán ser realizados a partir de la información suministrada por el fabricante de cada uno de los elementos del sistema.

Como vemos, el diseño, instalación y uso de un sistema anticaídas no es una cuestión sencilla que se solucione simplemente adquiriendo sus elementos en un suministro industrial. Siendo necesaria la realización de una serie de cálculos y la toma en consideración de una serie de factores que, en caso de ser obviados, pueden desembocar en las más funestas consecuencias. Además de todo ello, deberemos tener en cuenta que resulta esencial el correcto mantenimiento de los elementos del sistema (según instrucciones del fabricante) así como la debida formación que deben recibir todos los usuarios de estos sistemas.

Fuente: asepal.es

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