22 de agosto de 2019

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El trabajo (actual) crea una crisis de salud

“Hemos pasado de tener una carrera profesional a tener un trabajo y de tener un trabajo a tener una ocupación temporal (gig)”, lamenta Jeffrey Pfeffer, profesor de Comportamiento Organizativo de la Escuela de Negocios de Stanford. Pfeffer cree que la naturaleza del trabajo, tal y como se concibe hoy, se ha degradado y está creando una importante crisis de salud.

¿Qué está pasando? Las horas de trabajo son cada vez más largas, hay erráticos turnos y cambios continuos de estos, bajos salarios, inseguridad laboral y económica, conflictos con la armonización familiar, falta de vacaciones, despidos y suma precariedad mientras que desaparecen los buenos seguros médicos proporcionados por las empresas o hay menos personas cubiertas por ellos. Es una fuente de estrés como pocas.

La presión laboral aumenta pese a la tecnología que en su recorrido por minimizar problemas ha creado otros (leer correos de trabajo antes de dormir y otros al desayunar) porque crea la expectativa de que se puede responder a todo  — preferiblemente ayer. Además, menos personas se hacen cargo de más tareas y estas se hacen más dependiendo de la demanda lo que crea otra serie de crisis de gestión de tiempo y recursos que se añaden al estrés.

Son circunstancias perjudiciales para el bienestar de los trabajadores. Pfeffer ha publicado hace unos días un libro, “Morir por un cheque” (Dying for a paycheck) en el que explora los graves problemas de salud que el actual sistema de gestión y ambiente laboral está fomentando. El profesor cita una encuesta que refleja que el 61% de los empleados admite que el estrés del trabajo les ha enfermado y el 7% han tenido que ser hospitalizados.

En entrevista con este diario, Pfeffer afirma que este es un problema de salud que cuesta a las empresas más de $300,000 millones anualmente porque además impide que los trabajadores rindan realmente y sean productivos. Pero además, causan más de 120,000 fallecimientos. “Esta es una crisis de salud”, insiste el profesor universitario por que la inseguridad laboral y económica pasan factura física.

“El estrés hace que se pierda el sueño, suba la presión arterial, se gane peso, se haga menos ejercicio o se beba más y se desarrollen enfermedades crónicas”, explica. Estas enfermedades crónicas son las más caras para los sistemas de salud de los países desarrollado

En el caso de las personas de bajos ingresos, que trabajan a distintos ritmos, en distintos empleos con horarios cambiantes, la crisis es incluso más acusada. “Es muy difícil tener seguridad así y complicado arreglar la vida familiar”, señala el profesor haciéndose eco de la queja de muchos trabajadores latinos que trabajan por horas.

Todo ello mientras muchas empresas están hablando de programas de wellness, ejercicios, meditación, etc. “Son programas que no funcionan cuando no se previenen los problemas con mejores salarios, mejores horarios, menos despidos y prevención. El acceso al seguro médico es importante”, explica este autor.

Pfeffer tiene claro que hay que repensar un cambio social. “Hace 30 o 40 años los CEO (altos directivos de las empresas) pensaban en sus trabajadores y en los accionistas, ahora parece que solo piensan en los últimos”.

Este autor cree que vamos por el mal camino a la hora de resolver el problema del estrés y la enfermedad y explica que la razón por la que ha escrito este libro es porque quiere que los lectores reflexionen sobre el costo de la salud, especialmente de las enfermedades crónicas y cómo ayudaría a cambiar la situación un mejor ambiente de trabajo.

Fuente: eldiariony.com

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