14 de noviembre de 2019

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Poder Judicial, neutralidad religiosa y retiro de crucifijos: el debate

Recordamos, de paso, lo que sucedió en las Cámaras Criminales de Neuquén.

Luis María Rizzi, integrante del TOC 30 de la Capital Federal

Al Doctor Mario Juliano

Presidente de Pensamiento Penal

Mi respuesta a vuestra pretensión es la siguiente: no voy a descolgar ninguna Cruz. Tampoco voy a disponer que otro lo haga. Porque creo en Dios y porque soy católico. Porque tengo reverencia por la Cruz de Cristo, el inocente crucificado por los hombres y el más inocente de los condenados, que representa además, la fe mayoritaria y la identidad de nuestro pueblo. Porque la Cruz no ofende a nadie, sea o no creyente, ni nadie puede sentirse agredido, inquieto, molesto y menos discriminado por su presencia. Porque contrariamente a lo que Uds. suponen o creen, la presencia de la Cruz es símbolo de piedad, de consuelo, y de misericordia;  es símbolo de que quienes se desempeñan frente a ella, tienen temor de Dios, y por ello mismo, inspiran más confianza en que actuarán de acuerdo a la justicia y a la verdad, con buena voluntad y con la máxima imparcialidad. Porque finalmente, la libertad religiosa que Uds. dicen pregonar y defender, es precisamente para que quienes quieran hacerlo, cuelguen, lleven o exhiban la Cruz, y no para que nos obliguen a quitarla, ocultarla o disimularla.

Soy consciente no obstante, de que Uds. están embarcados en una triste misión en la que muy probablemente lograrán los fines que los desvelan. Tal vez porque la Cruz es incompatible con este mundo en el que se confunde el bien con el mal, en el que se privilegian supuestos derechos de la mujer a costa del derecho a la vida de los niños;  en el que impera la deslealtad, la mentira, la corrupción; en el que ya no interesa la protección de la familia y de la infancia, y se las supone independientes de la protección del matrimonio. En fin, la Cruz parece no tener más lugar en una nación desolada, ciega y sorda a las leyes eternas que no son de hoy ni de ayer, que huye de la Verdad y de la Belleza, y que se empeña en ignorar y abandonar a Cristo.

Pero Cristo no nos abandonará, aún cuando repudien y quiten su Cruz.

Pueden hacer pública esta respuesta, cuando quieran y ante quien quieran.

Saludo a Uds. muy atentamente.

Fabricio Losi, juez de La Pampa:

Estimado Mario:
Suscribo totalmente lo escrito por el juez Luis María Rizzi, a quien no tengo el gusto de conocer. Te autorizo a que se haga pública mi adhesión y mis felicitaciones al Dr. Rizzi.

Guillermo Nicora, fiscal de Mar del Plata:

Estimado Mario, esta carta abierta es para que, si te parece, la hagas llegar a su destinatario, de ser posible, con la misma publicidad que mereció la carta del señor Luis M. Rizzi. Gracias.

Señor Rizzi, tengo por su fe religiosa un respeto que espero también tenga usted por mi ateísmo. Pero yo no uso las instalaciones públicas que el Estado ha dispuesto para que yo cumpla mi trabajo, como lugar de propaganda para mis creencias. Creo que usted tiene todo el derecho de poner todas las imágenes y propaganda religiosas que quiera en su casa o en su estudio juridico particular el día que lo tenga. Pero no malverse los bienes públicos para beneficio personal o de su grupo religioso. Eso es ilegal e irrespetuoso del prójimo.
Y no me venga con lo de la misericordia y toda esa cantinela. Yo creo (con la misma firmeza con la que seguramente usted creerá en la historia que narra en su carta) que ninguna otra institución en la historia de la humanidad ha mandado matar y torturar más  gente que la religión cristiana. Y -repito- no ando por la vida haciendo propaganda con fondos públicos. Menos aun contestaria en un tono pedante y prepotente a personas e instituciones que, con la Constitución en la mano, vienen a pedir lo que en derecho les toca.
Llévese por favor la cruz a su casa y póngala donde le quepa.

Sebastián Florindo, editor de la sección “Filosofía” de la revista Pensamiento Penal:

Doctor Luis María Rizzi

He leído su respuesta a la asociación Pensamiento Penal, y no siendo ni abogado, ni perteneciente al ámbito de la justicia me gustaría hacerle llegar algunas reflexiones sobre su escrito.

Me ha llamado la atención la forma de comenzar su respuesta, diciendo que no va a descolgar ninguna Cruz, negando toda posibilidad no solo de dialogo, sino que en contra está cometiendo una falta grave en cualquier persona, esto es negándose a oír toda argumentación en contra de su posición dogmática, porque negando toda posibilidad de cambio, no es más que cerrarse a un dogma; y cuando la decisión está tomada ante de oír las distintas voces no es más que caer en un prejuicio, algo que me asusta mucho en el accionar de un Juez, me hace dudar del debido proceso al que se someterán las partes en su fuero.

Sin embargo valoro su creencia en Dios y en Jesucristo, con usted comparto el respeto por el inocente crucificado, pero no comparto llevarlo al superlativo de “más inocente” simplemente porque cuando alguien es inocente, no hay posibilidad de que lo sea “más”, es inocente y eso es suficiente! Mas aun, recuerdo el Evangelio de San Mateo en su Capitulo XII, Jesús pregonaba el respeto a los que no actuaban según la Ley de Dios. También recuerdo en el mismo evangelio, cuando habla del consejo del celibato 19:11 reconoce que no todos son capaces se seguir las máximas sagradas, y me pregunto: Si Jesús se mostró respetuoso de todos ¿Cómo se puede ser un buen cristiano mediante la imposición de mandatos? Podría seguir analizando evangelios, pero estoy seguro que usted los conoce mejor que yo, así que continuare analizando su escrito.

Usted continúa diciendo que no ofende a nadie la Cruz, sin embargo creo que está equivocado, mucha gente cree que con la cruz se mató, se mató en la historia mundial, se mató en la historia argentina, realmente no puedo afirmar que ellos estén en lo cierto, pero sí que es su creencia, y ante tal creencia, seguramente se sentirán ofendidos. Así también le puedo decir que coincido que para la gran mayoría de los argentinos, la cruz es símbolo de piedad, de consuelo y de misericordia, entonces me pregunto ¿No hay más piedad que respetar a los que no creen? ¿No hay más consuelo que creer en ella, que saber que el señor protegerá a todos, y que su omnipresencia está presente aun con los que no creen? ¿No hay más misericordia que el perdón de corazón a quienes creemos equivocados? La presencia de la cruz está en los corazones, en el alma y en la conciencia de cada cristiano, lo debe inspirar a actual con piedad, misericordia y amor.

Señor Rizzi, también concuerdo con usted en que la Cruz genera temor, aunque discrepo con la confianza, porque una persona con temor es una persona sin confianza, y me cuesta entender cómo se puede brindar justicia en un ámbito donde, por sus propias palabras, prima el temor, como defensores y fiscales pueden actuar con libertad de conciencia cuando prima el temor, como el Juez, incorruptible, puede juzgar en temor.

Señor Juez, la Cruz no es incompatible con este mundo en el que se confunde el bien y el mal. Creo que coincidirá conmigo en que Jesús representa el bien, y los que lo condenaron el mal, la Cruz fue una herramienta del mal según los evangelios, la Cruz fue la herramienta del suplicio que ningún ser humano debería pasar. Señor Juez, Cristo no abandona a nadie porque no tenga una Cruz, señor Juez le recuerdo el principal mandamiento San Marcos 12:30 “y así amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas: éste es el mandamiento primero.” Y a continuación dice San Marcos 12:31 “El segundo, semejante al primero, es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento que sea mayor que éstos.” Señor Juez, como cristiano que dice ser, le pido que siga los mandamientos de Jesucristo, que ame con corazón, alma, mente y fuerzas a Dios y al prójimo, ámelos aun cuando crea que están equivocados, aun cuando no quieran ver la herramienta de tortura.

Sin más lo saludo atte.

Fuente: fueradelexpediente.com.ar

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