20 de agosto de 2019

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Colombia: “El trabajo no debería enfermarnos”


La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) estiman que cada año mueren dos millones de personas a causa de accidentes, enfermedades o heridas relacionadas con su trabajo.

Dada la vulnerabilidad de los empleados, la mayoría de las empresas se han visto obligadas a desplegar todo un dispositivo de salud ocupacional para salvaguardar su vida y fomentar el buen estado de su salud. Sin embargo, son escasas las organizaciones que consideran la promoción de la salud de sus trabajadores en su complejidad. “La condición física es sólo una dimensión del bienestar laboral. Este también está constituido por factores cognitivos, emocionales y conductuales que pueden llegar a ser determinantes para el funcionamiento de una organización”, dice María Carrión, doctora en Psicología, docente de la Universidad de Barcelona y presidente de la Asociación de Expertos en Psicosociología Aplicada de la misma ciudad.

Carrión, quien participó de la versión número 17 de la Cátedra Europa en la Universidad del Norte, Barranquilla, ha dedicado su vida profesional a la búsqueda de empresas saludables, aquellas que, según su definición, “tienen como objetivo prioritario alcanzar el mayor nivel de excelencia en todos sus ámbitos “”organizacional, productivo, de calidad, ambiental, social e individual”” a través de la promoción de la salud física y mental de todo el personal”. Para ello, ha diseñado un completo programa que ha permitido a diferentes empresas de España y otros países europeos y latinoamericanos conseguir los más altos estándares de salud. “Hace algunos años, los empresarios se mostraban escépticos ante este tipo de iniciativas. Hoy, por el contrario, existe una gran sensibilidad respecto a los riesgos psicosociales a los que un trabajador está expuesto”.

El programa consta de cinco pasos fundamentales. El primero tiene que ver con la detección del riesgo psicosocial. “Las encuestas no son suficientes. Vale la pena acercarse y escuchar a cada uno de los empleados, indagar no sólo por los sentimientos que el entorno laboral suscita en él, sino también por los contextos externos en los que se desenvuelve. Eso nos permite acercarnos a situaciones particulares que requieren de una atención adecuada”, explica Carrión.

Luego de realizar este diagnóstico, la psicóloga, junto a su equipo de trabajo, diseña y sugiere a los empresarios un plan de intervención para conseguir una empresa integralmente saludable. Después, todos los trabajadores, sin importar el cargo que ocupan, firman un acta en la que se comprometen a diseñar diferentes acciones encaminadas a lograr un mejor entorno laboral conforme a las problemáticas detectadas. Finalmente, viene la fase de implementación, seguimiento y evaluación de las propuestas en marcha. “No existe un plan específico de acciones. Este es formulado por los mismos miembros de la empresa conforme a sus problemáticas particulares”, expresa Carrión.

Según la psicóloga, las afectaciones de salud de los empleados pueden ser consecuencia de una gran cantidad de situaciones tales como el llamado mobbing o acoso laboral, la ausencia de instalaciones ergonómicas, la excesiva carga de actividades, la calidad de las relaciones interpersonales, el irrespeto de los horarios laborales establecidos por la ley, la falta de flexibilidad, las problemáticas personales, familiares y económicas, entre muchos otras. Estas afectaciones se manifiestan en cuatro niveles: físico (trastornos de sueño, ansiedad, angustia, trastornos alimenticios, gastritis, úlceras, entre muchas otras patologías); emocional (irritabilidad, depresiones, desánimo); cognitiva (falta de concentración, pérdida de la memoria, percepción alterada de la realidad), y conductual (aislamiento, ataques de llanto, de rabia o de ira, encerramiento, silencios, gritos, etc.).

“Las afectaciones psicosociales en el contexto laboral existen y no podemos ignorarlas. Tal es el caso del mobbing, una tendencia que, al igual que el bullying escolar, conlleva a graves afecciones en la salud física y mental de los seres humanos”, afirma Carrión.

De acuerdo con la psicóloga, generar un ambiente laboral más amable sólo es cuestión de compromiso y voluntad. “Con un acompañamiento adecuado, los empresarios pueden generar un ambiente sano en el que los empleados puedan tomar decisiones, ser reconocidos por sus buenas acciones, expresarse libremente, recibir un trato humano, desarrollar sus capacidades, recibir un respaldo para superar situaciones difíciles”¦ El trabajo no puede ser motivo de sufrimiento, sino de disfrute y alegría”, agrega.

Una estrategia que ha resultado bastante efectiva es la implementación de los “Programas de Ayuda y Desarrollo del Empleado” (PADE). “A través de estos se les ha brindado de manera gratuita asesorías jurídicas, psicológicas, de resolución de conflictos, etc., a los empleados que lo necesiten”, sostiene la psicóloga. “La empresa saludable es la que tiene en cuenta el contexto de los trabajadores y los sistemas de gestión más funcionales son aquellos que tienen en cuenta la salud integral de los miembros de la compañía”, advierte.

“El factor humano resulta esencial para el adecuado funcionamiento de una empresa. Que un trabajador se sienta seguro, tranquilo y protegido garantiza su capacidad productiva y su permanencia en la organización. Todos ganan cuando sus necesidades son oportunamente atendidas”, concluye.

 mluna@elespectador.com

Fuente: elespectador.com

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