19 de diciembre de 2018

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Cerca de 200 países abordan la primera norma internacional contra el acoso y la violencia en el trabajo

Cerca de doscientos países que pertenecen a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) abordarán por primera vez los detalles de lo que se espera sea la primera norma internacional contra todos los tipos de acoso y violencia en el lugar del trabajo.

Esas discusiones se producirán en el marco de la Conferencia Anual de la organización, en Ginebra y se extenderá hasta el 8 de junio.

“Este es un proceso que ha llevado mucho tiempo y no se trata de que estemos respondiendo a un tema de moda. Se propone una norma internacional que no sólo se refiere al acoso sexual, sino que va más allá y abarca a hombres y mujeres”, explicó a la prensa la experta de la OIT Manuela Tomei.

Sin embargo, reconoció que el movimiento #MeToo ha influido positivamente en algunos gobiernos -a los que prefirió no nombrar- que se habían mostrado poco entusiasmados con una propuesta de este tipo y que ahora han manifestado que estarían dispuestos a apoyarla.

La nueva norma, que será discutida por los Estados miembros de la OIT en las próximas dos semanas, incluirá todas las formas de violencia y acoso, desde el administrativo, el moral y el psicológico hasta el físico y el de carácter sexual.

Se busca asimismo incluir a todos los trabajadores, independientemente de su estatus laboral, tanto en la economía formal como informal.

“Por primera vez se intentará establecer medidas mínimas de prevención y protección en casos de violencia y acoso en el trabajo. Ninguna otra organización se ha ocupado de esto en el pasado”, sostuvo Tomei.

Las víctimas de este tipo de abusos muchas veces optan por el silencio ante una situación laboral insegura, la que puede deberse a una legislación que protege poco al trabajador o a un contrato de corto plazo que temen no se renueve.

Para Tomei, el reto en los debates será que el texto final “no ponga el listón demasiado bajo, hasta el punto de hacerlo irrelevante, ni demasiado alto y por tanto impracticable. Necesitamos un resultado equilibrado”.

Además de ser un tema de derechos humanos, la experta recordó que el acoso y la violencia sexual tiene un alto coste económico, que se puede medir en pérdida de productividad, así como en la degradación del ambiente de trabajo, de las relaciones entre colegas y en el daño a la imagen de la entidad empleadora.

El impacto también es grave en términos de gastos sanitarios pues el acoso puede generar el síndrome de desgaste profesional (conocido como “burn out” en inglés), depresión, desórdenes del sueño y agotamiento extremo.

Si bien se trata de un fenómeno que “afecta a todos los sectores, en todos los países”, en algunas actividades llega a ser un verdadero “riesgo ocupacional”, como en el caso del trabajo nocturno, el que se realiza de forma aislada, el doméstico, en el transporte, en la educación y el ocio.

En esas áreas se requieren medidas específicas para prevenir el acoso y la violencia, ya que su efecto perverso es que ante el alto riesgo hay trabajadores que evitan trabajar en ellas o que pierden la oportunidad de empleos mejor pagados.

Tomei explicó que la promoción de la igualdad en el trabajo es esencial para luchar contra esos abusos, que en ciertos ámbitos “no son más que una manifestación de la discriminación contra ciertos grupos”, como los trabajadores jóvenes, embarazadas, discapacitados, inmigrantes, indígenas, portadores del VIH, entre otros.

Se prevén debates intensos cuando se aborden las transformaciones en el entorno y en la organización del trabajo causadas por las tecnologías de la comunicación y cómo éstas van a cambiar el modo en el que se manifestará el acoso en el futuro.

“Tenemos por ejemplo el ciberacoso, con víctimas y acosadores que no están en el mismo lugar, incluso pueden estar en diferentes países, pero que pueden ejercer una violencia psicológica a través de mensajes o imágenes. Esto es algo diferente a lo que hemos visto hasta ahora”, sentenció la experta.

Una vez acordado el texto de la convención, la OIT lo dejará a consideración de los Estados miembros para que sea adoptado en su conferencia anual del próximo año.

Fuente: prevention-world.com

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