22 de agosto de 2019

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Seguridad: autos inteligentes versus negligencia sin fin

¿Los vehículos cargados de tecnología podrán con la inconsciencia vial?

Se dice que la tecnología está puesta al servicio del hombre para mejorar su calidad de vida. Pero, ¿está el hombre a la altura de la tecnología? ¿Hasta qué punto van de la mano los avances tecnológicos aplicados a la conducción con la conciencia vial? En este último tiempo la industria automotriz, atenta a aspectos como la seguridad vehicular y la prevención de accidentes, ha incorporado poderosas innovaciones en los vehículos recientemente lanzados al mercado. La apuesta es lograr una sociedad sin accidentes de tránsito o, al menos, llegar a reducir de manera drástica el número de víctimas fatales.

Así, sistemas de monitoreo inteligente detectan obstáculos en el camino para evitar posibles colisiones. Cinturones de seguridad con airbags incorporados permiten un mayor agarre y reducen posibles lesiones en caso de impacto.

Servicios interactivos de seguridad y asistencia vehicular garantizan una serie de operaciones que se gestionan desde cualquier smartphone. Para rematar esta seguidilla de avances tecnológicos en pos de la seguridad al volante, un sistema inteligente logra simplificar las maniobras a la hora de estacionar.

Ahora bien, por más sensores, radares, cámaras y cuanta modernización que equipe un auto, el factor humano seguirá presente al frente del volante, tomando las decisiones pertinentes. Hasta que el sueño de la “conducción autónoma” no se materialice, quien encienda el motor y ponga en marcha el vehículo tendrá un papel fundamental y clave para lograr una conducción segura y así evitar accidentes.

Sin embargo, ¿qué ocurre si, a pesar de que un automóvil cuente con lo más moderno en cinturones de seguridad, los que viajan en el asiento trasero alegan que “allí no es necesario usarlo”? ¿Cumplirá su función un cinturón inercial si la madre lleva a su bebé en brazos en el asiento delantero? ¿De qué sirve que una aplicación interactiva le avise al conductor cuál es la mejor zona para circular si éste no deja de mandar mensajes de texto y pierde de vista el camino?

¿Por cuánto tiempo podrá proteger a sus ocupantes un sistema pre-colisión si quien está al volante “tomó unas copas de más”? ¿De qué sirve que un sistema inteligente ayude a estacionar sin riesgos si quien realiza la maniobra lo hace con una sola mano porque con la otra sostiene el celular? ¿Podrán los vehículos cargados de tecnología hacer frente a la inconciencia vial?

Por increíble que parezca, estos no son ejemplos hipotéticos ni tampoco hechos aislados. Encuestas realizadas por organizaciones dedicadas a promover la seguridad y prevención vehicular, como Luchemos por la Vida y CESVI, así lo demuestran: en un país donde hay más celulares que habitantes, 1 de cada 5 conductores consulta las redes sociales mientras maneja, hecho que aumenta 4 veces el riesgo de sufrir un accidente de tránsito.

Por su parte, la dupla bebidas alcohólicas y conducción continúa presente en las rutas argentinas, ocasionando desenlaces fatales: el 50% de los accidentes viales tiene al alcohol como protagonista principal. Asimismo, usar el cinturón de seguridad sigue siendo una asignatura pendiente de muchos, dando como resultado cifras alarmantes: en Argentina mueren 3 personas por día por no utilizarlo.

Se dice que la tecnología está puesta al servicio del hombre para mejorar su calidad de vida. Pero parece que la conciencia vial aún dista de ser así de efectiva. Por lo tanto, ya es hora de que, de una vez por todas, conductores y tripulantes hagan un mea culpa por sus actitudes en el tránsito y, de una vez por todas, dejemos de lamentar tantas tragedias en nuestras rutas.
Fuente: www.comparaencasa.com

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