21 de octubre de 2019

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San viernes, ¡Desestresate!: “Es una lucha constante”

 

-Hola, antes que sigas explicándome, te quiero preguntar sobre algo que no entendí bien el otro día…

-¿Qué es lo que no entendés?

 

-¿Por qué no podemos medir el estrés? Es todo un problema.

-Exacto, es un gran problema. La ciencia médica y la tecnología todavía no han podido realizar un “aparatito simple” que nos sirva para medir el estrés, como el termómetro para medir la temperatura. Eso precisamente hace que sea aún más importante el hecho de aprender a conocerlo cada uno en su propio caso, para después aplicar las correcciones correspondientes. Recordá que no se puede combatir aquello que no se conoce. Ignorar el estrés y sus consecuencias es la mejor manera de que éste se perpetúe y poco a poco nos destruya. Su eliminación consiste en conocer su origen y su naturaleza. Te dije además que hay un cierto nivel de estrés que es normal, eso se llama eutres y es el que nos permite reaccionar ante situaciones diversas y cuando aumenta mucho ya se llama distres. No hace falta que te acuerdes de las palabritas.

 

-Pará, pará, yo quiero recordarlas. ¿Cómo se llaman?

-Te repito. El EUTRES, es cuando tenemos un nivel normal. Es inevitable experimentar cierto grado de estrés ya que en la vida cotidiana y en algunas ocasiones apropiadas resulta benéfico. Y se llama DISTRES, cuando hay demasiado estrés. Es peligroso para la salud en general, ya que se alteran en forma prolongada y perjudicial las funciones de muchos sistemas del organismo. Te decía además, que no hace falta que te acuerdes de los nombres, lo más importante es conocer cuando uno está estresado para aplicar las correcciones que corresponden. Para que recuerdes bien, un poco de estrés es bueno, porque te energiza, es el que te hace actuar ante algún imprevisto, y es malo cuando ese estrés se mantiene a niveles altos en forma imprevista.

 

-Explicámelo mejor…

-Mirá, te doy un ejemplo. Suponete que vas cruzando una calle y de repente adviertes, casi al llegar a la vereda del frente, que viene un auto a mucha velocidad en dirección hacia vos. Tú lo ves, e inmediatamente saltás y subís a la vereda. Recién en ese momento, tomás conciencia de lo que te ha pasado y te quedás con palpitaciones del corazón, y sentís que te salvaste “por un pelito”, “te quedás “frio” y “sudando”. En ese estado en que estás, muchos le dicen “se me heló la sangre” y eso es porque el estrés te ayudo a salvarte o huir de la situación. Allí, en el momento que viene el auto, no pensaste: “viene un auto, levantaré la pierna izquierda, luego la derecha y llegaré a la vereda”. ¿No es así?. Allí actúas automáticamente y saltás y salvás tu vida, es allí cuando el estrés es positivo. Por eso decimos que un cierto nivel de alerta o estrés es apropiado y bueno.

 

-Ahora sí, voy entendiendo.

-Es como la preparación militar de un país. Recordá que los países siempre se preparan para la guerra. Si no ocurre una guerra es mejor, pero siempre hay que estar preparado. Si ese auto hubiera frenado como corresponde, para vos era mejor, pero ocurrió lo que ocurrió y pudistes hacer lo correcto por que estabas preparado y alerta.

 

-¿Hay que estar mirando todo con cuatro ojos?

-Claro, hay que estar siempre alerta y preparado. Esta preparación del cuerpo a veces se intensifica por un motivo real, como el auto en este caso y otras veces sin motivo aparente. Esto es uno de los fenómenos más extendidos de nuestro tiempo y afecta a personas de toda condición y trabajo. Contrariamente a lo que todos creen no es una enfermedad moderna, es una experiencia vital tan antigua como la especie humana.

 

-Pero si no lo podemos medir ¿Cómo me doy cuenta?

-Ese es el gran tema. No te olvides que la lucha contra el estrés es constante porque también son constantes los “estresores” que recibimos que recibimos día a día. Por eso todos debemos saber observarnos y reconocer nuestro estrés, si no lo hacemos puede ser otra persona el que te lo diga. ¿Nunca te pasó que llegaste a tu casa? y tu esposa te dijo: “Hoy estás muy loco y no se puede hablar con vos…”

 

-Sí, sí me pasó ¿y qué hago…?

-Con tu esposa, no sé. Pero aprenderás más adelante a manejar el estrés, y no llegar así a tu casa, por ahora no te estreses y lee de nuevo lo que dijimos antes.

 

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Ver mas: “Gestionar el estrés”

Ver mas: “Cerrar el día”

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Dr. Hugo Rostagno – director@empresalud.com.ar

 

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