29 de octubre de 2020

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Recomiendan levantarse del escritorio una vez por hora en la oficina

No hay manera. Uno intenta hacer ejercicio, mantenerse en forma, llevar una vida más o menos saludable, pero cualquier intento se frustra ante la tediosa realidad. Tenemos horarios laborales interminables, en la mayoría de las ocasiones sentados durante largas horas, pocas son las ganas que le quedan a cualquiera de practicar algo más allá del tirarse sobre el sofá. Atrás quedaron olvidados los firmes propósitos para realizar algún tipo de actividad física… Y así nos va. El exceso de peso es uno de los males que nos afectan. Pero, ¿por qué no aprovechar las largas horas laborales para mejorar la salud?

Esa fue, más o menos, la pregunta que se hizo hace unos años el equipo de Anna Puig-Ribera, del Departament de Ciències de l’Activitat Física del Centre d’Estudis Sociosanitaris de la Universitat de Vic, y en busca de esa respuesta diseñaron un programa del que ahora ya tienen resultados. Y la conclusión es clara: no sólo puede utilizarse el trabajo como un espacio para mejorar la salud, en especial el corazón, sino que encima, esto repercute en la productividad.

El proyecto Walk&WorkSpain nació con el objetivo de alentar a los ciudadanos a sentarse menos y moverse más. Bajo esa premisa, los investigadores de la Universitat de Vic, a los que también se sumaron colegas de la Universitat Ramon Llull, así como de la del País Vasco y A Coruña, diseñaron un programa basado en la tecnología web para los lugares de trabajo. Una app que calcula el tiempo que un trabajador pasa sentado y que cada cierto tiempo le recuerda, como si de un despertador se tratara, la necesidad de levantarse. Todos estos datos eran guardados en una web que, a su vez, ofrece recomendaciones personalizadas para mejorar la actividad física.

El objetivo es que el trabajador realice los entre 8.000 y 10.000 pasos diarios que la Organización Mundial de la Salud recomienda para mantenerse activo. ¿Cómo hacerlo? Pues caminar mientras uno habla por el celular, ir al baño que está más alejado de su silla, sustituir el ascensor por las escaleras, ir a hasta la mesa del compañero para comunicarle algo y no -como suele ocurrir- informarle en voz alta o por mail, levantarse a la impresora (y no aprovechar que va un compañero y nos traiga el impreso), aprovechar las idas y venidas al lugar del trabajo para andar, bajándose una parada antes del subte o colectivo, o estacionando más lejos… “Son medidas muy sencillas, low cost que diríamos, que sin embargo tiene unos beneficios increíbles”, señala Anna Puig.

La investigación recogió datos de 264 trabajadores de los departamentos de administración de seis campus aniversarios, de los que 129 compondrían el grupo de intervención de Walk&Work­Spain. Durante 19 semanas, estas personas reducirían el tiempo de estar sentado y realizarían caminatas cortas, datos que compilaría una web desde la que el empleado podía ver su evolución. Dos meses después, los investigadores volvieron a comprobar si los resultados se mantenían, lo que implicaba un cambio de hábitos.

“Los resultados son muy alentadores. Por un lado, se comprobó que el grupo de intervención había disminuido los minutos que pasaba sentado, unos 21 minutos, mientras que habían aumentado los pasos diarios en unos 2.000. Dos meses después, habían adquirido el hábito de andar (mismo número de pasos), mientras que habían reducido el tiempo de estar sentados en 16 minutos. Además, se comprobó que el perímetro de su cintura bajó en 2,1 centímetros.

“¡Sólo recordando que hay que levantarse de la silla y andar un poco! Porque en definitiva eso es lo que hemos hecho. La base de este programa es introducir pequeños cambios en la rutina diaria, modificar hábitos perfectamente asumibles y que si se mantienen permiten quemar calorías, con todo lo que ello conlleva para la salud”, señala Anna Puig.

Y es que, como indica la coordinadora del grupo de investigación Deporte y Actividad Física de la Universitat de Vic, “los pequeños hábitos hacen un mucho” y se ha comprobado que son incluso más efectivos que acudir al gimnasio tres veces a la semana para realizar una actividad física intensa. Ese ejercicio de poco vale si el resto de la jornada discurre en la inmovilidad. “El riesgo para la salud sigue estando ahí”, explica Puig.

Pero, ¿levantarse tanto no repercute en la productividad? Anna Puig y los investigadores que han participado en este proyecto aseguran que no. El hecho de moverse y mantenerse más activos mejora tanto la salud física como mental, lo que se traduce en una mejora de la productividad.

Fuente: lavanguardia.com

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