27 de marzo de 2019

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OIT:Cómo una nueva ley en Uruguay impulsó los servicios de atención y rompió los estereotipos de género

La vida no siempre ha sido fácil para Rossana Antúnez. Está divorciada y vive con su madre y su hijo de 23 años.

Ella se ocupa de Catalina, una niña de 7 años que padece Síndrome de West, una forma grave de epilepsia. “Catalina tiene una dependencia severa y la ayudo en todo lo que necesita”, explica Antúnez.

Fue una de las primeras en unirse al nuevo sistema de atención uruguayo, que se lanzó en 2016. Según la nueva ley, citada por la OIT como modelo para el trabajo de cuidado en el futuro – todos los niños, personas con discapacidades y personas mayores tienen derecho a acceder a los servicios de cuidado. El estado no solo brinda esos servicios sino que también garantiza su calidad brindando capacitación a los trabajadores de cuidado.

“Formar parte del sistema de atención ha sido positivo en todos los sentidos, tanto para la familia como para nosotros, los cuidadores, porque, en mi caso, pude formalizar mi trabajo, lo que a su vez mejoró mi salario”, dice Antúnez.

Ella también recibió entrenamiento especial para cuidar a Catalina. “La capacitación fue muy importante (…) las personas con discapacidades requieren un tipo de atención muy específico y diferente, según su discapacidad”, agrega.

Angélica Laco es otra, aunque muy diferente beneficiaria del nuevo sistema de atención. La mujer de 91 años vive sola en su casa en Montevideo y se beneficia de otro componente del sistema, Teleasistencia.

“Este sistema me ha ayudado mucho, porque si algo me sucede, puedo llamar a Telecarey responderán de inmediato. Ayudan a las personas que viven solas, nos hablan y están constantemente disponibles”.

En caso de emergencia, vendrían a su casa y alertarían a los vecinos para que pudieran obtener ayuda inmediata.

La Ley de Cuidados – la política principal del presidente Tabaré Vázquez – se introdujo para evitar una crisis de atención en el país. También reconoce el derecho de los cuidadores a realizar su trabajo en condiciones de trabajo decente y tiene como objetivo cambiar la división del trabajo prevaleciente por género.

Las cuestiones abordadas en la nueva ley de atención a la salud en Uruguay existen a escala mundial y se destacaron en el reciente informe de la OIT Trabajos de cuidado y cuidado para el futuro del trabajo decente , que fue publicado en junio. Según el informe, una crisis de atención global podría resultar de la creciente demanda de trabajo de cuidado pagado y los déficits de servicio actuales si las inversiones no se realizan en la economía de cuidado.

“El Sistema Nacional de Atención Integral de Uruguay representa un nuevo modelo para expandir la protección social a las necesidades del siglo XXI”, dice Bertranou, Director de la Oficina de la OIT para el Cono Sur de América Latina, y un experto en seguridad social. “Este y los sistemas de cuidado infantil de Chile, Costa Rica y México también podrían servir como ejemplo de buenas prácticas para otros países de la región y más allá”.

Un paso audaz para reducir las desigualdades de género

El nuevo sistema también se considera un paso audaz hacia la reducción de las desigualdades de género en el mundo del trabajo.

El presidente Vázquez es uno de los campeones de Impact 10x10x10, una iniciativa piloto que involucra a los principales tomadores de decisiones en el gobierno, las empresas y las universidades de todo el mundo para que la igualdad de género sea una prioridad institucional.

Su gobierno apoyó las encuestas de ONU Mujeres, el UNFPA y otras agencias de desarrollo en Uruguay, que mostraron que las mujeres dedicaban dos tercios de su semana al trabajo no remunerado y solo un tercio al trabajo remunerado. Para los hombres, aplica el reverso.

Fue esta información la que condujo al drástico cambio de política en la atención: la sociedad civil y la academia en Uruguay propusieron una reconceptualización del “cuidado” como un asunto colectivo y social, sacándolo de la esfera privada y familiar y posicionándolo como un tema de derechos humanos.

La investigación global respalda los resultados de la encuesta nacional, que muestra que las mujeres de todo el mundo subsidian el trabajo de cuidados al dejar el trabajo remunerado para cuidar a los niños y padres ancianos y para administrar los quehaceres domésticos.

Un informe OIT-Gallup 2017 descubrió que, a nivel mundial, la mayoría de las mujeres preferiría trabajar en empleos remunerados, incluidos aquellos que no están en la fuerza de trabajo, y que los hombres están de acuerdo. Esto implica que una gran parte de esta fuerza de trabajo potencial podría incorporarse al empleo remunerado a través del acceso universal a las políticas, los servicios y la infraestructura de atención.

Con su doble enfoque en abordar la creciente crisis de atención y reducir las desigualdades de género, el nuevo sistema de atención de Uruguay deja al país bien preparado para el futuro del trabajo y la protección social. “El sistema de atención no solo debe considerarse en relación con los derechos actuales, sino también en relación con la sostenibilidad futura de nuestras sociedades”, concluye Julio Bango, Secretario Nacional de Atención de Uruguay.

Fuente: ilo.org

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