19 de julio de 2019

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Los riesgos de las modistas que cosieron la bandera en 1812

“Veo, que vinistes con un amigo, que también quiere escuchar sobre los riesgos del trabajo. La verdad que me alegro mucho, todos los jóvenes deberían interesarse en este tema por que tarde o temprano lo tendrán que enfrentar. No se olviden que en todo trabajo siempre puede existir un riesgo y hay que conocerlo. Por eso se dice que: “hay que suprimir los riesgos de tu propio trabajo, por que si no esos riesgos te pueden suprimir a vos”. Hoy les voy a hablar del sastre, de cómo era ese trabajo antes y como es ahora. Aquí en nuestro pueblo, existía uno de los últimos sastres que conocí, que hacian verdaderos “trajes a medida”, como se llamaban en ese entonces. Cada traje era único y se hacía especialmente a pedido del interesado.

“Es bueno que sepan que “prestar servicio”, no es lo mismo que “servidumbre”. Servidumbre es hacer lo que “otros quieren”, eso era típico con la esclavitud, en cambio prestar servicio es hacer lo que “otros necesitan”, que para muchos como nosotros es un placer.

“¡No! ya te dije. No me molesta en absoluto tu amigo, al contrario me agrada, si vos lo invitastes a venir y a él le parece interesante escucharme, me parece bien. Yo sólo quiero divulgar la prevención de riesgos del trabajo a nivel de los jóvenes, si algún otro quiere venir lo puede hacer también. Recuerden que “divulgar”, significa: “decir al vulgo”, o sea decir al pueblo. A veces la palabra “vulgo”, suena algo peyorativa, pero no es en ese sentido que la digo.

“Sólo quiero llegar a todo el pueblo, divulgando la prevención de riesgos del trabajo. Fíjense que en nuestro país hay una constante que se repite: “todos tienen salud o quieren tenerla y todos tienen trabajo o quieren tenerlo”, entonces “la salud en el trabajo”, debería ser materia de interés por todos los que trabajan. Sin embargo no es así, sin duda que esto constituye un contrasentido más de nuestro país.

“Supongo que sabrán que la confección de vestidos o prendas de vestir es también una de las más antiguas y universales actividades del hombre. Antes de la industrialización se realizaba siempre en los hogares y en su confección siempre fueron mujeres y niños los que trabajaban, posteriormente se integró el hombre a esos menesteres, llamándose “sastre” a esta profesión, y ya trabajaban en talleres especiales, llamados sastrerías. Si era una mujer se llamaba “modista”.

“El sastre para trabajar tiene una particularidad especial, que es cruzar las piernas y apoyar en su rodilla la costura que está realizando, esto lo hace para acercar más a la vista el trabajo que hace. A su vez trabaja doblando la columna hacia abajo o sea arqueándola, por eso duele después tanto la cintura.

“El cuerpo humano tiene un músculo, que se denomina “sartorio”, que de alguna manera es una especie de homenaje a la tarea del sastre. (sartorio, así se dice sastre en italiano). Ese músculo es una faja delgada que va desde la cadera hasta la parte interna de la rodilla del mismo lado, y que es precisamente el que se usa para cruzar las piernas cuando se está sentado. Vesalio, ese gran anatomista del Renacimiento, fue el que estudió este músculo y lo relacionó con la tarea del sastre y la modista o costurera y le dio ese nombre.

“En el 1800, era muy común que se dijera que “fulana de tal, cose para afuera”, eso quería decir que era la modista o costurera del lugar y cosía para otras personas, por que también había otras mujeres que sólo cosían para su familia. Si bien en un principio se realizó esta tarea sobre telas o tejidos de fibras naturales, últimamente se les ha dado prioridad a los tejidos artificiales o sintéticos, pero la forma de trabajar con ellos es siempre la misma aunque cambian los riesgos con las distintas texturas con que se trabaja.

“La tecnología que se usa en la confección de prendas de vestir ya sea en domicilios particulares o en fábricas textiles, es mas o menos la misma y es sencilla, constaba de agujas, tijeras, planchas, y posteriormente alrededor de 1850 se incorporó la maquina de coser, la vieja máquina que todavía hoy se usa, que por lo general eran de marca Singer. Hoy además, hay máquinas de cortar y a veces planchadoras electricas.

“No obstante los sastres y modistas tienen diversos riesgos derivados de su trabajo que se han ido trasladando a través del tiempo que le pueden ocasionar accidentes de trabajo o enfermedades profesionales, propias de su actividad. A través de la historia, y según he podido saber los mas frecuentes son los ocasionados por cortes, pinchazos o quemaduras, además de lesiones de aplastamiento de dedos y manos. La máquina de coser si no se conoce debidamente también representa un riesgo serio de atrapamiento de un dedo por el mecanismo de acción de la aguja.

“La máquina de cortar con su aguda y filosa cuchilla también es un riesgo de cortes en las manos. También están los riesgos de incendio que en realidad son comunes también hoy, ya que se almacena mucho material combustible, como los desperdicios de telas, resinas espumosas y fibras diversas.

“Antiguamente era muy común la tuberculosis en este tipo de tareas y la anemia por la constante inspiración de elementos tóxicos o polvillo de telas, ya sea de origen animal, vegetal o sintética que pueden desencadenar asma bronquial. Se pueden producir otras alteraciones respiratorias mas serias provocadas por residuos de telas con restos de formaldehído o resinas plásticas.

“El esfuerzo de la visión que se realiza cuando se trabajan largas horas con mínima luz, puede provocar fotofobia, lagrimeo constante y disminución de la visión. Por las posturas defectuosas a que están sometidos gran parte de su laborioso día, se puede provocar escoliosis dorso lumbar (curvatura lateral), o cifosis dorsal (giba o joroba) y por supuesto dolores de columna. Esas posturas también pueden ocasionar trastornos digestivos y renales. Este tipo de posturas se llaman ahora “antiergonómicas”. No, la verdad que no sé como se llamaban en esa época, tal vez no tenían ningún conocimiento de los riesgos ergonómicos. Sí, te cuento la ergonomía es la ciencia que estudia la relación existente entre un trabajador y las cosas que están alrededor.

“El ruido, en caso de grandes talleres como ocurre en nuestra época con gran cantidad de máquinas puede ocasionar hipoacusias profesionales. Todo esto es importante que lo conozcan ahora y sepan prevenirse. En aquel tiempo no se conocian los riesgos del trabajo y menos que debían hacer para prevenirlos, por eso es un poco incomprensible que el hombre de hoy, ya sea empleado o empleador no realice las actividades correspondientes para defenderse de ellos.

“Recordá siempre que debes conocer los riesgos de tu propio trabajo a fin de suprimirlos o esos riesgos te suprimiran a vos. Parece duro pero es la realidad.
 

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