25 de septiembre de 2018

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La protección respiratoria es clave para combatir las seis enfermedades laborales más habituales

Pintores, técnicos de farmacia, empleados de limpieza industrial, trabajadores de una plataforma petrolífera necesitan protección respiratoria. Y no cualquier tipo, sino la protección adecuada para los procesos específicos y requerimiento de cada actividad profesional. Según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, entre las enfermedades que muestran mayor incidencia en España destacan las provocadas por la inhalación de sustancias contaminantes tan diversas como el sílice libre, polvos de amianto y sustancias de alto y bajo peso molecular (sustancias de origen animal, vegetal, enzimas, etc.), entre otras. En muchos espacios de trabajo existen este tipo de sustancias. Más de 575.000 productos empleados en la industria son potencialmente nocivos para el aparato respiratorio(1). Estas partículas deben ser filtradas por medio de un elemento de protección respiratoria para evitar que se depositen en los bronquios y pulmones. Aún quedan 2,9 toneladas de amianto en España, potencial causa de enfermedades como el cáncer de pulmón o la asbestosis (fibrosis pulmonar)(2).

La nueva plataforma online de Dräger pretende poner a disposición de los trabajadores recomendaciones e información sobre los riesgos normalmente invisibles en el aire y aspectos relevantes a tener en cuenta como los siguientes:

  1. Peligros potenciales: aerosoles, gases y vapores. Los aerosoles son partículas aéreas extremadamente finas en forma sólida o líquida, por ejemplo, en forma de polvo, vapores o neblina. Los gases y las emanaciones son sustancias gaseosas. Todos ellos representan riesgos potenciales para la respiración humana.
  2. ¿Qué órganos se pueden ver afectados por las sustancias peligrosas? El polvo sólido no solo afecta al aparato respiratorio, sino que, si entra en el flujo sanguíneo a través de los alvéolos, puede provocar daños graves en todo el organismo.
  3. ¿Cuál es el tamaño medio de las partículas? En función de su origen, el tamaño de las partículas varía considerablemente, al igual que el peligro que representan y las posibles medidas de protección. Las partículas con un tamaño inferior a 5 µm se denominan polvo fino. Los seres humanos pueden inhalar el polvo fino y este puede alcanzar los pulmones. Por este motivo, este rango de tamaños es especialmente relevante en la protección respiratoria.
  4. ¿Cómo entran en el cuerpo? Todos los tipos de polvo que se inhalan son potencialmente peligrosos; sin embargo, las partículas más peligrosas son aquellas de un tamaño crítico que se inhalan, pero no se exhalan de nuevo. Por ejemplo, el hollín, el amianto, el cuarzo y la neblina de aceite no se exhalan, aunque el diámetro de la partícula sea muy pequeño. Cuanto mayor sea el tamaño de la partícula, menor es la probabilidad de inhalarla.
  5. ¿Cuáles son las enfermedades a las que se expone? Las enfermedades laborales típicas que pueden evitarse tomando las medidas de protección respiratoria adecuadas. Son enfermedades respiratorias, silicosis, asbestosis, asma laboral, alergias y cáncer. Se estima que el 15% de los casos de asma en adultos tiene origen laboral (3).
  6. Hay que elegir una protección respiratoria adecuada pero ligera. El uso de protección respiratoria supone siempre un peso o carga adicional, al elegir un equipo de protección respiratoria selecciona una solución que permita la protección necesaria pero ligera, con la mínima carga posible.
  7. Entonces ¿cuánta protección es necesaria? La respuesta a esta pregunta depende del área de aplicación.

Fuente: interempresas.net

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