22 de febrero de 2019

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La enfermedad del poder: ¿Enfermedad profesional?

Por Dr. Hugo Francisco Rostagno

Entre las múltiples y distintas formas de ejercicio profesional del Médico del Trabajo, existe un tema muy importante y a veces dejado de lado, como es el de la investigación de las nuevas enfermedades profesionales que se dan en el ámbito, cada vez mas amplio del mundo del trabajo.

La Enfermedad del Poder suele afectar a un simple oficinista de una empresa oficial o hasta el más encumbrado gobernador o presidente.

En nuestro país hemos asistido azorados viendo en sucesivas oportunidades como ataca esta patología cada tando a nuestros gobernantes de turno. En su estadío mas grave se la suele denominar “RE-RE”.

Por otro lado podemos ver que en el Listado de Enfermedades Profesionales de la Ley 24557, se manifiesta claramente que para atribuir el carácter de profesional a una enfermedad es necesario tener en cuenta algunos elementos básicos que permitan diferenciarlas de las enfermedades comunes, tales como:

– Agente: debe existir un agente o condición de trabajo que por sus propiedades puede producir un daño a la salud.

– Exposición: debe existir la demostración que el contacto entre el trabajador afectado y el agente o condición de trabajo nociva sea capaz de  provocar un daño a la salud.

– Enfermedad: debe haber una enfermedad claramente definida en todos sus elementos clínicos, anátomopatológicos o un daño al organismo del trabajador expuesto.

-Relación de causalidad: deben existir pruebas de orden clínico, patológico, etc., que permitan establecer una asociación de causa efecto.

A modo de ensayo podríamos repasar aquí en forma conjunta para ver si se cumplen estos postulados en esta “nueva patología”.

– Agente: este es el tema que se debe investigar a fondo ¿cual es el agente o condición de trabajo que por sus propiedades puede producir un daño a la salud del que detenta el poder?.

– Exposición: la exposición existe, es públicamente conocido que quien está en contacto con el poder es seducido por éste. Poder que es dulce, empalagante y meloso y que no se puede (o no se quiere) despegar de él.

– Enfermedad: La enfermedad existe, ya que hay una clara alucinación, que en su estadío mas grave  a  veces contagia a los que lo rodean creando un círculo aúlico que termina ahogándolo con un efecto asfixiante que no le permite ver la realidad circundante.

El que detenta el poder suele tener problemas a nivel cervical, se produce una rigidez de ese sector de la columna que lleva la cabeza del enfermo hacia arriba y es constumbre mirar desde ese lugar en forma despectiva a los demas mortales. La persona se cree infalible, se vuelve irritable y no acepta consejos de ninguna naturaleza.

En su estadío mas grave se la suele denominar “broncemia”. La arrogancia y la egolatría son características principales de esta enfermedad, donde también hay síntomas agudos de “soberbia” y “solemnidad”, típicos de la enfermedad cuando es crónica y grave.

Se suelen curar automáticamente cuando se caen de su pedestal, que creían peremne y llegan a nivel del suelo, en donde residen los demás humanos. Pero ya es tarde, el daño causado a su salud y las de su pueblo, es inconmensurables.

-Relación de causalidad: aquí es donde el investigador deberá ahondar en la misma ya que no se conoce a ciencia cierta, cuales son los análisis de laboratorio, radiografías, E.C.G o E.E.G, etc. que se deban realizar para demostrar clínicamente la gravedad de esta patología.

Por ahora las ART, no tendrán problemas de pagar indemnización de los que padecen esta patología tan común, por que en realidad, previsores ellas, no la incluyeron en el famoso Listado de Enfermedades Profesionales.

Pero que existe, existe, de eso no hay dudas. Deberemos seguir investigando.

 

 

 

 

 

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