19 de diciembre de 2018

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España: Hostelería y verano: temporada alta de lesiones en las cocinas

Una gran parte de los negocios hosteleros desconoce cuáles son los elementos de protección que deben incluir sus plantillas de verano o no los utiliza en su actividad diaria. Es lo que destacan desde ASEPAL, la Asociación de Empresas de Equipos de Protección Individual, que pone énfasis en que, con la llegada del buen tiempo, se da inicio también a una ‘temporada alta de lesiones’ que pueden ir de leves a graves, fácilmente evitables con el uso de equipos de protección en los trabajadores. Por delante, un verano en el que según las previsiones de Adecco se crearán cerca de 1,5 millones de contratos, un 12% más que en 2017. Una gran parte de ellos relacionados directa o indirectamente con este sector.

La hostelería es, de hecho, uno de los ámbitos en los que se concentra mayor número de accidentes, destacando sobre todo los cortes, pinchazos, quemaduras y las caídas. Desde el chef, hasta el ayudante de cocina, pasando por limpieza y atención en sala, puestos ambulantes… Perfiles que, desde el mes de mayo, son los más demandados en zonas costeras como Levante, Cataluña, Baleares y Canarias. En este sentido, ASEPAL recuerda que los EPI constituyen la última barrera de defensa que se interpone entre el usuario el riesgo que amenaza su salud y seguridad. “Tanto para el chef que trabaja en una cocina profesional, como para el vendedor de espetos, la protección individual debe ser una prioridad en el sector hostelero y más en verano”, destaca Luis Gil, portavoz y secretario general de ASEPAL

Sol y calor, los enemigos ‘invisibles’

A primera vista, los cortes y las quemaduras suelen ser los enemigos más recurrentes. Sin embargo, las altas temperaturas y el calor requieren el doble de atención y la incorporación de nuevos equipos de protección individual como las gafas de sol, las gorras y la cremas solares en los equipos de trabajo, especialmente aquellos que trabajan durante las horas de más exposición solar. “Estos EPI, por comunes, suelen atribuirse sólo al ámbito doméstico, pero suponen una barrera de seguridad fundamental para evitar insolaciones, lipotimias y quemaduras, entre otros. Deberíamos estar acostumbrados a verlos pero no es así”, explica Luis Gil.

La temporalidad, una de las causas

La temporalidad es uno de los factores que hace explica el hecho de que la hostelería sea uno de los ámbitos laborales que más peligros concentra y sus trabajadores el colectivo que más riesgos asume con la llegada del calor. Terrazas, chiringuitos, bares… La demanda de personal es muy alta y cada año es más complicado encontrar el perfil adecuado y cualificado. La urgencia y precariedad de las contrataciones genera escasez de formación en prevención de accidentes laborales”, valora Luis Gil. Por eso, desde esta asociación recuerdan que la formación es clave para reducir riesgos y lesiones que, con una escasa inversión en equipos de protección individual, podrían evitarse.

Verano y hostelería: 5 equipos para 5 lesiones

La llegada del buen tiempo marca el inicio de la temporada alta en este sector y, al mismo tiempo, marca el periodo en el que los empresarios deben revisar, actualizar y formar correctamente a sus trabajadores en el uso de equipos de protección individual. En el ámbito profesional, la protección de los trabajadores de cocina suele ir destinada a evitar la materialización de los mismos peligros que nos acechan en el ámbito doméstico. Pero en verano se suman nuevos peligros procedentes del ‘exterior’, como el sol y las altas temperaturas. En este sentido, el trabajador bien equipado podrá evitar:

·      Cortes y pinchazos: pueden producirse al cortar alimentos con cuchillos y otros elementos afilados. Su prevención se realiza mediante el uso de guantes de malla metálica (EN 1082-1).

·      Quemaduras y abrasiones: pueden producirse a la hora de manipular superficies calientes, como bandejas para hornos o utensilios de cocina. Se previenen mediante el uso de guantes o manguitos que incorporan protección contra el calor (EN 407).

·      Caídas por resbalamiento: además de prevenirse mediante un mantenimiento de orden y limpieza en el lugar de trabajo, pueden reducirse en gran medida mediante la utilización de calzado debidamente certificado para ofrecer resistencia al resbalamiento (EN ISO 20345, 6 o 7, según las necesidades de protección).

·      Sobreexposición ocular a radiación UV: los efectos van desde la fotoqueratitis y la fotoconjuntivitis (inflamación de la córnea y la conjuntiva por absorción de radiación ultravioleta que suele desaparecer en unos días), hasta el desarrollo de cataratas corticales. El medio de protección más extendido es el uso de las gafas de sol que todos usamos (o deberíamos usar en nuestro día a día). “Las gafas de sol que utilizamos habitualmente en nuestra vida corriente son un EPI de Categoría I”, añade el portavoz de ASEPAL.

·      Quemaduras cutáneas por exposición solar: En el caso de la exposición cutánea al sol, el abanico de efectos va desde la clásica quemadura solar, pasando por el fotoenvejecimiento y la fotodermatosis, hasta ya, en última instancia, el cáncer de piel, considerado el más frecuente del mundo, ya que su incidencia se dobla cada 15 o 20 años. En el ámbito laboral, el Real Decreto 773/97, considera las cremas solares como equipo de protección individual. Al ser estos fotoprotectores un producto cosmético-dermatológico, están sujetos a la regulación del Reglamento (CE) No 1223/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre los productos cosméticos.

Fuente: asepal.es

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