17 de diciembre de 2018

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24. Gestión del estres: Hoy, te equivocastes

 

-Es que “yo no me equivoco nunca”¦”

-Perfecto, ese es el primer error”¦

 

-¿Yo?, ¿Tengo un error?, A ver”¦ a ver”¦ ¿Qué error tengo?

-Bueno allí, ya cometistes el segundo error. Si me dejas explicar te darás cuenta. ¿Si vos, yo o cualquier persona no admite que puede cometer un error?. Ya estamos cometiendo el primer error. Todos nos podemos equivocar, lo malo está en permanecer en ese error”¦

 

-Bueno está bien, admito que a veces cometo errores. Y ¿Cuál es el segundo?

-El segundo error, es permanecer en ese error y seguir discutiendo, no permitiendo que la otra persona opine sobre el mismo. Entonces sigue la discusión y el estrés posterior. Siempre es más fácil admitir que podemos tener errores. Todos podemos tener equivocaciones y si las admitimos desde el principio, nos ponemos en un plano mas humano y después al no haber discusión no tendremos estrés. El decir rápidamente “tienes razón o perdón me equivoqu锝, suele evitar inútiles discusiones que sólo aumentan la tensión nerviosa entre dos personas.

 

-Tenés razón. Me equivoqu锦

-Viste te tranquilizastes, y podemos hablar serenamente. También el equivocado puedo ser yo, nadie es infalible. Ves, podemos hablar mas tranquilamente ahora. Seguir discutiendo, aún cuando uno sabe que no tiene razón, nos lleva a querer justificarnos, a seguir buscando hechos o ejemplos que nos aporten mas razón para demostrar que somos perfectos. Y no es así. Es tratar de demostrar que tenemos razón aún cuando no la tenemos.

 

-Pero es muy duro decir “Te equivocastes””¦

-Claro, exactamente. Es muy duro y siempre hace que la otra persona reaccione rápidamente tratando de demostrar que no se equivocó.

Esta forma de discutir es la que pasa habitualmente en muchos matrimonios. Si tú conyugue afirma una cosa verdadera o no y tu te sientes afectado, en lugar de reconocer tu responsabilidad y te limitas a discutir en contra, (típico de los niños: yo no fui), vas a terminar la discusión pero con un enojo y un estrés mayúsculo. En cambio si de entrada sabes que no tienes razón y pruebas de decir: “Es posible, pueda que yo me haya equivocado”. Verás que se aplacan las cosas y no hay discusión.

 

-Es el clásico: “Si querida”¦”

-Bueno ese es un chiste que siempre decimos los hombres. No se trata tampoco de bajar la cabeza siempre. Si vos quieres gestionar el estrés, puedes cambiar y decir “Si querida, puede que tengas razón, yo me suelo equivocar, veamos como fue el tema”¦” De esa forma evitas el “angulo agudo” de la discusión. Dos personas no discuten si una de ellas no quiere discutir.

Es mucho más fácil, se ahorra tiempo y discusión, si de entrada reconoces rápido el error. Incluso al darle la razón a la otra persona, ésta se queda sin argumentos y termina la discusión. Como resultado no hay tensión, ni estrés.

Eso hace que se “bajen los decibeles” de la discusión, se analizan de forma civilizada entre los dos y hasta puede que ambos se den cuenta que el error lo había cometido el otro y se reconcilien mejor las partes que antes discutían. Vos sabés que en el matrimonio, lo mejor de una discusión está en lo que viene después de la reconciliación.

 

-Tenés razón me voy a reconciliar con mi mujer”¦

-Y ¿qué pasa?, estaban enojados”¦

 

-No simplemente que de entrada le voy a decir “querida, tenés razón””¦. Entonces evito cualquier posible discusión posterior”¦

-Bueno, tampoco es la pavada”¦ pero tenés razón. No empecemos a discutir”¦

“¦”¦”¦”¦”¦”¦”¦”¦”¦.

Estas “charlas” cotidianas sobre el estrés, se realizan todas teniendo en cuenta el libro “EL ABC DEL ESTRÁ‰S LABORAL”, del Dr. Hugo Francisco Rostagno.

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